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Rehabilitación y empoderamiento

Matt Pais

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El máximo subsidio Quality of Life de la Fundación MDRT se otorgó para ayudar a los sobrevivientes del tráfico ilegal de personas.

Hay una guerra civil en Camboya. Corre el año 1994 y muchas de las mujeres que quedaron viudas por la guerra también se quedaron sin hogar. Se pueden ver niños buscando comida entre la basura.

Fue en ese momento que Chee Onn Chan, CLU, ChFC, quien ahora es miembro MDRT desde hace seis años, de Singapur, y quien se encontraba en un viaje de voluntariado por parte de su iglesia, sintió una gran responsabilidad por ayudar a las comunidades vulnerables.

Más de 25 años después, el trabajo continuo de Chan con Hagar Singapore Ltd., (organización humanitaria que trabaja principalmente apoyando a personas que escaparon del tráfico ilegal de personas y la esclavitud sexual en Singapur, Camboya, Vietnam, Afganistán y Birmania) se ganó el máximo subsidió Quality of Life de la Fundación MDRT por un monto de $50,000 USD.

“Hagar ha ayudado a más de 19,000 mujeres”, comentó Chan. “Nos sentimos muy satisfechos al respecto y queremos llegar a muchas más personas”.

El dinero del subsidió que otorgó la Fundación MDRT le ayudará a Hagar a financiar sus esfuerzos por ayudar a los sobrevivientes del tráfico ilegal de personas y explotación sexual y laboral mediante un alojamiento seguro, ayuda legal, educación, empoderamiento económico y reintegración a la comunidad. Aunque su sede está en Singapur, los participantes del programa incluyen mujeres de India, Bangladesh, Birmania y Filipinas, entre otros.

Las metas específicas del programa incluyen:

  • 80% de los clientes que muestran síntomas de trauma reciben asesoría y terapia.
  • 70% de los clientes con padecimientos médicos reciben un tratamiento adecuado.
  • 30 participantes están aprendiendo inglés.
  • 40 participantes reciben una capacitación vocacional/aprenden competencias sociales.
  • 70% de los clientes están siendo reintegrados a sus familias originales o a la comunidad de su elección con planes específicos para el futuro.

Gracias a sus años de trabajo con Hagar, Chan quien ahora funge como presidente del Consejo Administrativo de la oficina de Singapur y como miembro del Consejo administrativo de Hagar International, ha sido testigo del impacto que tiene su trabajo. Por nombrar solo algunos ejemplos, recuerda a Aly, quien, después de haber sido violada cuando tenía 16 años, fue rescatada y enviada a Hagar en donde ella y su hijo (resultado de la violación) recibieron apoyo. Ya pasaron varios años y, actualmente, Aly trabaja como docente auxiliar en una escuela para niños con necesidades especiales y también trabaja como voluntaria en Hagar.

También está el caso de un niño que llegó a Hagar cuando tenía 10 años después de que falleciera su abuelo quien lo había criado después de la muerte de sus padres. Hagar le proporcionó alojamiento y educación y el día de hoy se le conoce como el Dr. Rithy, trabaja en un hospital público y pasa sus fines de semana viajando a aldeas para brindar atención médica gratuita.

Por otro lado, está Priya, una niña de 14 años de edad cuyos padres de Bangladesh la vendieron para casarla con un hombre mayor porque necesitaban dinero para los seis hermanos de Priya. Finalmente, Priya se armó de valor, compareció ante los tribunales y se enfrentó a los culpables (quienes fueron sentenciados a 15 meses de prisión) y actualmente vive a salvo junto con sus hermanos.

“Muchos de los clientes que hemos ayudado han sido rehabilitados y empoderados”, dijo Chan. “No solo para reconstruir sus vidas sino para que también puedan retribuir a la sociedad”.

En 1994, la misión de Chan era local: la construcción del primer refugio para las ya mencionadas viudas, niños y huérfanos. Ese trabajo implicó pintar, hacer reparaciones y ayudar con cualquier cosa que se necesitara. Durante las visitas que ha hecho desde entonces, ha jugado con niños, visitado los hogares temporales en los que se les ha acogido y también ha evaluado el trabajo que se lleva a cabo ahí a la vez que busca oportunidades nuevas de ayudar.

Actualmente, en su papel como presidente de consejo, Chan viaja con frecuencia a Camboya y ayuda a liderar discusiones acerca de los lugares a los que se destinarán fondos para atender las necesidades de Camboya y Vietnam, entre otros. Este trabajo también incluye organizar un evento de golf de beneficencia en Singapur (las ganancias se destinan a ayudar a Hagar) y múltiples esfuerzos en redes sociales para hacer consciencia y dar más relevancia a este problema y al trabajo que hace la organización para combatirlo. Una organización de relaciones públicas también proporciona asistencia gratuita para ayudar en la causa de Hagar.

Y si bien es cierto que este problema está lejos de desaparecer (y sobra decir que el coronavirus esté impidiendo el progreso a medida que la cantidad de donadores disminuye y la economía se desacelera), se han generado noticias positivas a nivel individual y a mayor escala. Recientemente, dos sobrevivientes apoyados por Hagar testificaron y llevaron exitosamente a juicio sus casos, lo que dio como resultado la condena de sus atacantes. Asimismo, en el 2015, Hagar formó parte de la creación de la Ley de Prevención del Tráfico Ilegal de Personas en Singapur, este proyecto de ley ha generado una disminución del tráfico ilegal de personas.

“Se puede hacer mucho más a nivel mundial”, comentó Chan. “Haremos lo que podamos para ayudarles a las personas que han sufrido de abuso y recorreremos las distancias necesarias para ayudar a los que lo necesitan”.

Contacto: Chee Onn Chan paulchan133@gmail.com

 

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