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Al frente de la lucha

Matt Pais

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FitzGerald apoya a los niños de su localidad por medio de un club de box y la Fundación MDRT.

FUERA del Club de Box Shreveport Youth (SYBC), (SYBC, por sus iniciales en inglés), probablemente no percibas una gran cantidad de inspiración. El complejo que anteriormente era el lugar de reunión de la Unión de Trabajadores de Metal, con sus vías de tren, lotes baldíos, edificios anónimos y ninguna otra cosa cerca seguramente no te impresionaría favorablemente. Se trata de un área con alta incidencia criminal, comentó Tim C. FitzGerald, MSFS, AEP, y fácilmente podrías juzgar este libro por su portada.

Sin embargo, por dentro, es otra cosa. Es aquí donde el miembro MDRT desde hace 34 años de Shreveport, Luisiana, tiene a 75 menores registrados, principalmente de edades que van de los 8 a los 18 años. Se trata, en su mayoría, de niños provenientes de familias de bajos recursos, el club paga el equipo, los viajes a los torneos y los alimentos que se consumen en esos viajes. Los jóvenes solo pagan de $75 a $90 USD para unirse al organismo USA Boxing que cubre a SYBC con fines de seguridad financiera. A menudo, FitzGerald, quien recibió un subsidio de $2,500 USD de la Fundación MDRT en 2019 y de $10,000 USD en 2017, se encarga de pagar la membresía a los jóvenes que no pueden costearla.

Sin embargo, este no es un lugar en el que las oportunidades se den a la ligera. Los slogans que se ven por todo el edificio contrastan el talento y el trabajo arduo haciendo énfasis en la importancia del esfuerzo y la determinación.

“El potencial realmente no significa nada. Es el trabajo arduo que se junta con el potencial el que se convierte en éxito”, dijo FitzGerald. “Nuestra filosofía es que en realidad esto no tiene que ver con el boxeo; se trata de ayudar a estos jóvenes a convertirse en ciudadanos productivos”.

Esto proviene de comportamientos simples como tener una regla que dice que siempre que entres o salgas del gimnasio te acerques a cada una de las personas que se encuentren ahí y les des un firme apretón de manos al tiempo que los miras a los ojos. Asimismo, proviene de otras grandes ideas.

“Si se sienten rudos se les sacará del gimnasio”, señaló FitzGerald. “Esto no tiene que ver con el boxeo; si nos enteramos de que el menor ha estado peleando en la escuela, no lo dejamos entrar al gimnasio durante un tiempo.

“En realidad no pelean; tienen la confianza en sí mismos como para no pelear”.

Nuestra filosofía es que en realidad esto no tiene que ver con el boxeo; se trata de ayudar a estos jóvenes a convertirse en ciudadanos productivos.

De hecho, FitzGerald comprobó esto con su hijo quien actualmente tiene 29 años y trabaja con él en su negocio.

Cuando Connor tenía 12 años y lo molestaban en la escuela, al principio se sentía temeroso de entrar en el gimnasio Ray Paxton (el club que llevó a FitzGerald a abrir el SYBC en 2016 el año siguiente a la muerte de Paxton), pero, con el tiempo adquirió el valor para empezar a asistir. FitzGerald padre, quien había practicado box durante su juventud, le dijo a Connor que la experiencia del boxeo eliminaría su necesidad de defenderse y por lo tanto también de pelear.

“Un año después cuando íbamos en el coche camino a casa, Connor me dijo: ‘papá, ya sé a qué te referías’”, recuerda FitzGerald. ‘”Un niño de la escuela me dijo cosas y me empujó, yo solo lo miré y sonreí’”.

“Vi ese brillo en su rostro”, dijo FitzGerald. “Estos jóvenes llegan muertos de miedo y yo veo cómo crece su confianza en sí mismos”.

Hay muchas otras razones por las que eso sucede. Se debe a que el gimnasio preserva el compromiso de Paxton, un entrenador legendario que trabajó con íconos como “Sugar” Shane Mosley y Oscar De La Hoya. Se trata de la pasión del entrenador Donny Jackson, un ex campeón de boxeo aficionado quien durante el día le encuentra un lugar donde vivir a personas con discapacidades intelectuales y cinco noches a la semana da entrenamiento en SYBC.

Ellos encuentran un campo de juego con un ambiente cálido en SYBC en el que tanto niños como niñas pueden practicar box además de pasar tiempo con el hijo de 33 años de FitzGerald, Miles. Aunque Miles no puede hablar ni ver, se comunica con los demás por medio del uso de su cabeza y desarrolló una muy buena relación con los boxeadores de SYBC.

“Los niños del gimnasio lo llaman el Rey”, dijo FitzGerald. “Muchos de ellos no han estado en contacto con un chico como Miles.

Ellos quieren empujar su silla de ruedas o hablarle. Es una buena experiencia para ambas partes”.

En lo sucesivo, FitzGerald quiere ampliar el edificio para triplicar el tamaño del gimnasio y organizar combates para otros clubes de boxeo. Mientras tanto, los ex boxeadores que actualmente tienen un empleo en la comunidad funcionan como buenos ejemplos para los jóvenes. El levantador de pesas olímpico Kendrick Farris vive cerca de aquí y viene a dar pláticas motivacionales al gimnasio.

Es el tipo de lugar en el que, como recuerda FitzGerald, un niño puede pasar de ser rechazado de las escuelas sin ir a ningún lado más que a Shreveport para conocer todo el país por medio de los torneos de box a regresar a la escuela y convertirse en el rey de la fiesta de graduación.

“Esas historias no suceden todos los días, pero te hacen darte cuenta de que estamos teniendo un impacto positivo en estos jóvenes”, señaló. “Es un cambio sorprendente que puede tener lugar en una persona cuando se suben a este barco”.

Contacto: Tim FitzGerald tim@tfgfinancial.net

 

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