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Transiciones exitosas.

Matt Pais

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Regina Bedoya, Presidenta MDRT de 2020, se destaca por enfrentar los retos sin perder la alegría.
JASON NUTTLE

En 2006, una cliente llegó a las oficinas de Regina Bedoya, ChFC, CLU, tan desconsolada debido a su divorcio, que estaba considerando quitarse la vida. Durante las primeras cuatro reuniones, no cabía duda en ella de que el culpable de su insoportable dolor era el hombre que pronto iba a ser su ex esposo.

Sin embargo, gracias al apoyo de Bedoya, miembro MDRT desde hace 26 años de Juno Beach, Florida, y Presidenta MDRT de 2020, la cliente (que nunca antes había trabajado) no solo consiguió trabajo en menos de un año, sino que además prosperó en él y volvió a casarse.

“Lo que más me sorprendió fue la fuerza espiritual que tuvo para salir de la desesperación en la que se encontraba. A veces, lo único que necesitamos es que alguien a quien le importamos nos sostenga, para que nos levantemos y enfrentemos el mundo otra vez”, expresó Bedoya. “Pienso seguido en ella y se ha convertido en una de mis heroínas porque la vi en lo que probablemente fue su peor momento, y ahora su historia tuvo un final feliz”.

Esta solo es una de las múltiples veces que Bedoya ha ayudado a alguien a recuperarse de lo inesperado. Con la ayuda de otras dos personas que forman su equipo y 350 clientes distribuidos entre Florida y Georgia, su negocio está dirigido principalmente hacia quienes ella llama “mujeres en transición”, es decir, que en su gran mayoría están pasando por un divorcio (aunque hay ocasiones en las que perdieron a su cónyuge o están en proceso de retirarse) y necesitan ayuda para reorganizarse y alcanzar la paz mental y financiera en un momento que desafía su estabilidad emocional.

Me encanta visitar a nuestros miembros en su lugar de origen. En sus países adquieren vitalidad y muestran un espíritu genuinamente altruista hacia MDRT.

Sin embargo, este no era su plan original. Cuando Bedoya, nacida en Michigan y criada en Paraguay, estableció su negocio, se enfocó en maximizar sus ganancias y ayudar a los clientes a prepararse para el retiro. No fue hasta 2001, cuando experimentó en carne propia el divorcio, que cayó en cuenta de que las personas que pasaban por lo mismo que ella necesitaban una defensora que las apoyara tanto a nivel financiero como emocional.

“Al principio me dije: ‘Tal vez esto es a lo que deberías dedicarte’, pero ese pensamiento fue fugaz”, recuerda. “Luego se convirtió en un susurro cada vez más fuerte, hasta que terminó siendo un impulso arrebatador: ‘Esto es lo que necesitas hacer; es la razón por la que estás aquí’”.

“Entre más lo hacía, más fuerza adquiría y más feliz era, porque aprendí que las cosas que te pasan no tienen por qué definirte y, al mismo tiempo, pueden ser el impulso hacia algo mejor”.

El concepto de fuerza es recurrente cuando hablas con Bedoya. Con él también se refiere a las dos cirugías cerebrales que tuvo hace ocho años. Durante su recuperación, se dio cuenta de que había adquirido la resistencia que muchas veces veía en sus clientes.

“Esas mujeres me enseñaron que la adversidad no es sinónimo de fracaso, sino que pone a prueba tu buena madera”, dijo. “Entonces, cuando me enfrenté a un nuevo reto, fue pan comido porque, honestamente, sabía que esa situación no duraría para siempre”.

COMO SUCEDE CON LA MAYORÍA DE LOS ASESORES, no cabe duda de que la nueva Presidenta MDRT no poseía ese nivel de equilibrio y certitud cuando inició su carrera profesional. Se sintió intimidada en su primera Reunión Anual en Dallas, Texas, en 1994, cuando el Presidente en aquel entonces, Lyle L. Blessman, miembro MDRT desde hace 56 años de Denver, Colorado, salió al escenario de la Plataforma Principal con un sombrero de vaquero y montado en un caballo blanco. “Si alguien me hubiera dicho que iba a ser Presidenta, habría pensado que estaba completamente loco”, confesó Bedoya.

“Creí que necesitaba ser un productor grandísimo con más de 100 empleados trabajando para él, y nota que digo “él“ y no “ella” porque, en ese entonces, ninguna mujer había llegado a ocupar ese puesto”.

(Once años después, Adelia C. Chung, CLU, ChFC, miembro MDRT desde hace 37 años de Honolulu, Hawái, se convirtió en la primera mujer en ser Presidenta MDRT).

A pesar de ello, Bedoya también se sintió muy conmovida en la reunión y maravillada por todas las ideas que escuchó, así como por el compromiso de los miembros MDRT por ayudar a sus clientes. “El impacto fue tan fuerte que me puse muy sensible durante el regreso al aeropuerto”, describió.

Inicialmente, no había planeado mencionar su divorcio en el discurso que daría como Presidenta entrante en la Reunión Anual de este año, pero la animó la idea de que, así, los demás miembros sabrían quién es y lo que ha aprendido de la vida, más que enforcarse en sus negocios.

Esas mujeres me enseñaron que la adversidad no es sinónimo de fracaso, sino que pone a prueba tu buena madera. Entonces, cuando me enfrenté a un nuevo reto, fue pan comido porque, honestamente, sabía que esa situación no duraría para siempre.

“Mi trabajo consiste en que, con suerte, inspiraré a los miembros a abrazar nuestra asociación, corresponder y servir a los demás, y compartir con sus colegas su verdadero ser”, declaró. “No puedo esperar que ellos lo hagan si yo no lo hago primero. Hay que mostrar nuestro lado humano y vulnerable”.

Bedoya nunca había hablado sobre el tema en público antes, más que nada, porque había decidido seguir adelante y mirar hacia el futuro. Así que, aunque no quisiera regresar al pasado, accedió a contar la historia de las adversidades que enfrentó con la esperanza de ayudar a otros a seguir adelante también.

Actualmente, no gasta su tiempo en pensar en su divorcio, tumor cerebral o los problemas médicos que tuvo su hijo, entre ellos, una cirugía a corazón abierto. “La gente me pregunta por mi salud y yo respondo: ‘¡Está de maravilla! ¿Por qué preguntas?’”.

Aun así, cuando Bedoya habló por primera vez sobre el cambio en su vida que la incitó a reenfocar su mercado meta, también demostró su habilidad para reunir fuerzas, empatía, vulnerabilidad y triunfo al mismo tiempo.

“Pude haberme hecho la víctima y culpar a los demás por mi situación, o elegir ser valiente, perdonar y, a la larga, amar: amarme a mí misma y cultivar un amor incondicional hacia quienes confiaron en mí”, expresó. “Me sentí muy satisfecha al presenciar la transformación que tenía lugar en la actitud de mis clientes hacia la vida y que pasaran de victimizarse y perder la esperanza a sentirse empoderadas y con muchas posibilidades”.

BEDOYA no había planeado dedicarse a las asesorías financieras, sino que inició su carrera profesional en el sector bancario y una reunión con Charlie Smith, director general de Prudential, cambió todo.

“Él era el arquetipo de un gran líder. Sabía por qué hacía lo que hacía: solo buscaba mejorar la vida de los demás”, reconoció. “Monitoreaba las actividades de todos, de forma que, si me estancaba en algo, me ayudaba a clarificarlo. Dedicaba sus sábados a capacitarnos cuando no tenía por qué hacerlo.”

“A menudo lo hacía dos veces. Tomábamos toda la capacitación y regresaba para que la repitiéramos. Solía decir que, si escuchábamos algo dos veces, lo aprenderíamos”.

No es difícil notar el legado del señor Smith fluyendo a través del negocio de Bedoya. De hecho, minutos antes de que la entrevistara para este reportaje, se reunió con una nueva cliente que, transcurridos tres años luego de su divorcio, aún estaba reconstruyendo su vida. Durante la mayor parte de la reunión, hablaron sobre la familia de la cliente, las lecciones que había aprendido de sus padres sobre el dinero, y el legado que quería dejarles a sus hijos. También discutieron cómo hacer realidad sus sueños de volverse consejera de vida.

“Después de 90 minutos, me vi obligada a concluir la reunión debido a mi itinerario, pero ella quería quedarse más tiempo porque había tenido entrevistas con otros asesores y dijo: ‘Es la primera vez que alguien me pregunta sobre mi familia y lo que quiero lograr en la vida y no solo me dice si puede ver las declaraciones de mis inversiones para luego tirarlas a la basura y proponer algo nuevo”, relató Bedoya.

CUIDAR A LAS PERSONAS está sumamente arraigado en Bedoya, quien, además de tener cuatro hijos y siete nietos, es la hermana mayor de nueve hermanos e hija de un padre que, a sus 93 años, sigue practicando la medicina (“los pacientes no quieren ir con ningún otro médico”) y de una madre que, en palabras suyas, fue “auténtica y cuidó de las personas con pasión”.

Ese énfasis en las relaciones es parte importante de MDRT, no solo en cuanto a los clientes, sino también en cuanto a otros miembros. Bedoya ha visto amaneceres en Singapur, ido de compras en Hong Kong, visitado un spa en Jakarta y llorado por la historia de una madre sobre su hijo y el MDRT Day en Corea, con otros miembros de la asociación.

“Me encanta visitar a nuestros miembros en su lugar de origen. en sus países adquieren vitalidad y muestran un espíritu genuinamente altruista hacia MDRT”, reconoció. “Todos queremos lo mismo: ayudar a nuestros clientes, hacer el mejor trabajo posible, proteger a las familias y otorgar recursos para que la gente tenga una vida mejor”.

Iniciativas del Comité Ejecutivo

SER PRESIDENTA MDRT significa guiar al Comité Ejecutivo para que emprenda una amplia gama de acciones prioritarias de importancia para la organización, entre las cuales se incluyen:

  • Continuar mejorando el Programa de Mentoría MDRT para garantizar que la asociación identifica fácilmente a los miembros que quieren ser mentores de otros, así como a aquellos que se encuentran interesados en recibir mentorías. Entre las mejoras planeadas se incluye un software que facilitará el emparejamiento de equipos de mentoría, el cual planea lanzarse durante el último trimestre de 2019 y que abarca tanto mentorías de miembro a miembro como de miembro a personas externas.
  • Concluir el plan estratégico Top of the Table, cuyo propósito es alinear las ofertas con los deseos y necesidades de los miembros Top of the Table. Se trata de una propuesta de valor que trasciende la reunión.
  • Concentrarse en aumentar la base de miembros y en presentar más contenidos para Latinoamérica.
  • Continuar reforzando los esfuerzos para otorgar servicios localizados a los miembros de Asia, recursos en su lengua y beneficios personalizados que se correspondan con las fases de sus carreras profesionales y sus oportunidades empresariales.

Como parte del Comité Ejecutivo, Bedoya está orgullosa de haber sido una pensadora independiente que se concentró en añadir valor a los miembros. Como Presidenta, reconoce que la calidad de ellos es más importante que la cantidad, por lo que se ha planteado como objetivo apoyar a los miembros que ya hay y atraer nuevos a través de los valores inalterables de la integridad y excelencia desde un enfoque holístico.

Como parte de su vida privada, Bedoya visita a sus hermanas y padre al menos una vez al año en Sudamérica y a sus cuatro hijos (dispersos a lo largo de Estados Unidos en Nueva York, Michigan, Pennsylvania y Florida) al menos una vez al mes. También participa en el consejo de su iglesia y en un grupo de estudios con otras cuatro miembros MDRT llamado MAIA, como la diosa griega de la abundancia.

Es la indicada por varias razones. Una es lo lejos que ha llegado, a partir de observar a su abuelo en la aseguradora que tenía en Paraguay cuando era una niña de 10 años, del inicio de su carrera profesional y de sus retos personales, para convertirse en una mujer resistente y exitosa. Tal vez por eso no es ninguna sorpresa que no tenga un escritorio en su oficina.

Las reuniones con las clientes se celebran en un lugar más amigable, uno que no puede simbolizar más que el cambio constante y el desarrollo: una mesa redonda.

 

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