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Asesorando a la generación sándwich

Matt Pais

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Para estos clientes, la planeación, la atención médica y la elaboración de presupuestos no son tareas fáciles.
Ilustración de Kim Johnson

El término “generación sándwich” se escucha lindo e inofensivo, como si estuvieras descansando cómodamente entre padres que son lo suficientemente fuertes por sí mismos e hijos que apenas te necesitan, todos reunidos en un todo cohesivo. O tal vez sea al revés, con tus hijos independientes y unos padres que necesitan un poco de ayuda.

Sin embargo, las familias y sus emociones son complejas y las situaciones que observan los asesores financieros cuando los clientes pertenecientes a la generación sándwich necesitan ayuda son todo menos simples.

Como la nieta que cuidaba a sus abuelos, en especial de su abuela, porque sus padres vivían muy lejos. Al no tener acceso al dinero de los señores mayores, ella se gastaba gran parte del suyo para hacer las compras de su abuela y sus padres no tenían idea de lo que sucedía. De hecho, le pidió a Colin Parkin, Dip FA, CeMap, que hablara con sus papás.

“Ellos se horrorizaron cuando les hice saber lo que había estado haciendo su hija y que, además, sentía que no podía hablarlo con ellos”, dijo Colin, miembro MDRT desde hace 40 años de Lincoln, Inglaterra, quien entonces puso en marcha un proceso para apoyar financieramente los gastos de la nieta. “Me agradecieron la ayuda y me dijeron que nunca hubie- ran podido resolver ellos solos este problema, pues ni siquiera sabían qué estaba sucediendo”.

Comunicar la necesidad de un plan

Esta creciente necesidad de llevar a cabo una detección de necesidades al trabajar con familias que pertenecen a la generación sándwich ha cambiado por completo el enfoque que Stefani Jean Fiedler, CLU, CFP, miembro MDRT desde hace tres años de Rice Lake, Wisconsin, usa para buscar comprender las metas de los clientes. Siempre se reduce a gastar dinero en uno mismo o a destinarlo a miembros de la familia.

“En verdad los pone en una posición emocionalmente desafiante”, dijo Fiedler. “Mucho de lo que se necesita es asesorarlos en este proceso y hacerles saber que todo estará bien. Hablar con los hijos y hacerles saber que mamá todavía tiene dinero también puede aliviar mucho del estrés”.

Ese tipo de asesoramiento implica una atención particular a la revisión de las metas –no solo cuánto estas han cambiado–. Saber si ya emprendieron algún paso para alcanzar esas metas es igual de importante. “Cuando empezamos a platicar querías salir de viaje con tus hijos. ¿Ya lo hiciste?”, les preguntaría Fiedler. Si la respuesta es no, hablaría de cómo los clientes pueden obtener los fondos necesarios para poner manos a la obra.

Evidentemente, en este ejemplo se asume que estos escenarios entre miembros de la familia fluyen fácilmente, lo cual no es una garantía en lo absoluto. Desafortunadamente. Michael G. Herman, ChFC, LUTCF, sabe esto por experiencia personal. Cuando su madre sufrió un derrame cerebral, el miembro MDRT desde hace 21 años de Lakewood, Colorado y su hermano cuidaron de ella.

“No es una tarea sencilla. Yo tenía mis hijos, mi hermano tenía su familia, mi padre ya no estaba con nosotros y, desafortunadamente, mis padres se habían negado a hacer una planeación de cuidado a largo plazo”, dijo. “Terminamos gastando aproximadamente $200,000 USD del dinero de mi madre para pagar el servicio de enfermería a domicilio antes de que ella calificara para el programa Medicaid. Actualmente estamos tratando de proteger su casa.

“Estoy en el negocio de la protección y ella estaba desprotegida”.

Un desafío adicional para Herman implicó llevar el servicio de enfermería hasta la casa de su madre pues ella no quería que sus hijos la bañaran. “Nunca se te ocurre pensar en esas necesidades”, dijo Herman. “Resultó más costoso cuidar de ella en su casa y sacarla de esta, donde había vivido durante 45 años, para llevarla a un asilo fue la decisión más difícil que he tenido que tomar”.

Con frecuencia, comparte estos desafíos con sus clientes para ilustrar la carga financiera y emocional que implica no planear para estas necesidades, señalando que ha visto desvanecerse $1.5 millones USD del patrimonio de la familia de su madre (ella tiene cuatro hermanas que viven en el mismo asilo, sin incluir una más que acaba de fallecer).

Así que no es de sorprender todo el estrés que ha visto sufrir a otras familias. Uno de sus clientes se llevó a vivir a sus suegros (ambos en etapa temprana de Alzheimer) a su casa, donde él y su esposa viven con sus dos hijos adolescentes. Combinar a una generación mayor que sufre de demencia con una generación de jóvenes que se enfrentan a los dramas diarios de la secundaria nos da como resultado, como dijo el cliente de Herman, una escena “muy, muy interesante” todas las noches a la hora de la cena. Por no decir más.

“La situación provocó que él y su esposa pelearan, se sintieran frustrados con los hijos y eso creó tensión en el hogar”, dijo Herman. “Estaban decididos a no desviarse del plan que tenían de que los miembros de la familia cuidaran unos de otros, lo cual no hubieran tenido que hacer si hubieran hecho una planeación a tiempo”.

Sin embargo, los clientes de Herman que todavía no se encuentran en una situación así le dicen una y otra vez lo  mismo: “En nuestra familia nos cuidaremos los unos a los otros”, sin ponerse a pensar en los detalles y en las dificultades de lo que eso conlleva. “No se convierte en una realidad planear para algo hasta que eso te sucede”, dijo.

Disminuir la carga

Entonces, ¿qué pueden hacer los asesores para ayudar a sus clientes desde un punto de vista tanto proactivo como reactivo? Para Subhas V. Nathan, miembro MDRT desde hace 14 años de Singapur, cuyos muchos de sus clientes cuidan tanto de sus padres como de sus hijos, esto implica hacer énfasis en la necesidad de obtener una completa cobertura médica cuando las personas están sanas. Eso hubiera hecho maravillas por un cliente con dos hijos de 15 y 16 años, respectivamente, que administraba tres negocios cuando sus padres sufrieron un derrame cerebral. “Tuvo que contratar dos cuidadores y ninguno de sus padres era asegurable cuando yo empecé a trabajar con él en una planeación”, dijo Nathan. Las finanzas del cliente se vieron drenadas por los costos del cuidado médico de los padres lo que fue un estrés adicional al que ya tenía por pagar la educación de sus hijos.

Este es un problema común, dijo Pearlyn Koh, ChFC, miembro MDRT desde hace 14 años de Singapur, en el que las personas comprometidas financieramente con la educación de sus hijos, así como con la salud de sus padres, pocas veces cuentan con los ahorros para una cobertura adicional que atienda sus necesidades. Uno de sus clientes quien era viudo se endeudó mientras financiaba la educación de sus hijos a la vez que era el sustento de su madre y su hermana quienes lidiaban con esquizofrenia y no podían trabajar. Mientras trabajaba para pagar la deuda, algunas de sus pólizas se cancelaron. “Cuando ya estaba en condiciones de pagar nuevamente las primas”, comentó Koh, “ya no era asegurable como resultado de una condición médica preexistente”.

En parte, es por esto que Singapur ha implementado los programas Pioneer Generation Package (Paquete de Generación Pionera)  y Silver Support Scheme (Esquema de Respaldo Plata) para ayudar a los ciudadanos de mayor edad y para disminuir el efecto dominó de las responsabilidades financieras de las familias de la generación sándwich. (Sin embargo, como señaló Koh, cuando se implementan programas para proporcionar un apoyo a las comunidades de bajos ingresos, se necesita de una planeación adicional para los clientes de clase media que no pueden solicitar los mismos beneficios). Asimismo, se ha hablado sobre un programa que ofrezca cuidados infantiles y para adultos mayores en un mismo techo, aunque esto se ha percibido como un tema tabú y se ha enfrentado a cierta resistencia.

Encontrar soluciones

Aunque las soluciones puedan parecer, hasta cierto punto, básicas (la planeación siempre ha constituido los cimientos del seguro), queda mucho espacio para varios matices y para la creatividad en estas situaciones familiares. Fiedler dijo que el mayor desafío que ella observa es que las generaciones mayores se preocupan por todos, quieren ayudar pero no saben qué papel desempeñan.

Es por eso que ella les ayuda a las familias a conside-
rar hacer ajustes en sus estilos de vida que puedan reunir a las generaciones, por ejemplo, recomienda que la abuela y el abuelo ayuden a cuidar a los nietos o que tengan otras responsabilidades en el hogar. Esto mantiene a las generaciones mayores activas e involucradas con la familia a la vez que ayuda a ahorrar tiempo a la generación de en medio. En otro caso, la solución implicó que el abuelo se cambiara de casa para estar más cerca de su familia, de esta forma, los nietos podían visitarlo de vez en cuando para ver cómo estaba.

Sin embargo, a veces Fiedler ve rupturas generacionales, sobre todo cuando se trata de padres que cuidan de un hijo, lo que disgusta a otro de los hijos. Para resolver este conflicto, ella guía las conversaciones de manera que pueda abordar la diferencia entre justo y equitativo y hace preguntas amables como: “¿Por qué Sally dice que está molesta?”. Fiedler se asegura de no acusar a nadie durante estas conversaciones.

Evidentemente, si bien existen muchos desafíos al trabajar con familias unidas, puede haber aún más desafíos cuando las relaciones son débiles. Hace poco, Parkin tuvo un cliente que le colgó la llamada porque le dijo que estaba siendo poco racional por oponerse a algo solo porque su esposa, de quien estaba distanciado, quería hacerlo.

“Si de verdad consideras que alguien está siendo poco razonable, tienes que hacérselo saber, y no existe una manera sencilla para hacerlo”, dijo Parkin, quien también convenció a su reacio padre de firmar poderes notariales ayudándole a comprender lo que podría sucederle a su madre si no lo hacía y algo llegaba a pasarle a él. “Si se lo toman a bien, perfecto. Si no, no podrás ganar todas las batallas”.

Para Herman, una lección importante ha sido que cuando se exalta y promueve insistentemente lo que considera que los clientes deben hacer, solo provoca que se pongan a la defensiva. En lugar de eso, hace preguntas.

“Muchas veces, las personas me dicen que no quieren que sus hijos se hagan cargo de ellos”, comentó. “En ese punto les digo: ‘Platícame más al respecto. ¿Cómo funcionará todo si sucede algo?’”.

“Para cualquiera es difícil lidiar con estas situaciones, no solo para los clientes de la generación sándwich. Esto aplica para cualquiera que esté planeando el retiro y el pago de la universidad al mismo tiempo”, dijo. “Si a todo esto le añades algo más, como que los hijos estén a punto de casarse y padres con problemas médicos, se convertirá en una conversación muy estresante”.

SEGÚN LAS CIFRAS

De acuerdo con un estudio de 2013 llevado a cabo por el centro de investigación Pew Research Center, 47% de los adultos en EUA con edades de 40 a 59 años tiene un padre de 65 años o más, a la vez que cuida de un hijo joven o le brinda apoyo económico a un hijo adulto. 15% de los adultos de edades de 40 a 59 años se encuentra apoyando económicamente tanto a un hijo como a un padre en edad madura.

Debido a esto, los adultos que pertenecen a la generación sándwich son más propensos a sentir que no tienen suficiente tiempo en el día y el 31% de ellos se siente apresurado en comparación con el 23% de los adultos que no pertenece a la generación sándwich que se siente así.

Un estudio de 2010 llevado a cabo por la Economic Intelligence Unit que monitoreó a miembros de la generación sándwich de siete países asiáticos demostró que los desafíos son globales:

  • 36% afirmó que trabajaba más duro como resultado de la necesidad de pagar por el cuidado de sus padres e hijos
  • 14% consiguió un trabajo adicional
  • 58% redujo o se gastó los ahorros para financiar sus necesidades
  • 49% disminuyó sus inversiones

De las áreas representadas (China, Hong Kong, Japón, Singapur, Corea del Sur, Taiwán y Australia), en Hong Kong se observó la mayor cantidad de personas (53%) que se sentían presionadas por las demandas de pertenecer a una generación sándwich.

A continuación las cifras de esa categoría por país:

  • 45% para China
  • 42% para Taiwán
  • 26% para Corea del Sur
  • 21% para Singapur

A pesar de estos desafíos, los niveles de felicidad son similares cuando se comparan con los de adultos que no pertenecen a la generación sándwich.

PUNTOS IMPORTANTES QUE SE DEBEN RECORDAR

  1. Haz que todos sintonicen la misma frecuencia. Al tratar con generaciones múltiples, la comunicación es sumamente importante para garantizar que todos los miembros de la familia comprendan las circunstancias.
  2. Motiva a los clientes a cuidar de sí mismos. Tú estás ahí para ayudarles, pero primero y antes que nada, deben recordar cuidarse a ellos mismos.
  3. Sé proactivo de cualquier manera que te sea posible. Además de la planeación usual, esto también puede incluir ayudar a los clientes a generar listas con información de contactos y otra información importante con lo que se deba hacer en caso de que algo le sucediera a un miembro de la familia.
  4. Revisa las metas con frecuencia. Conforme las tres generaciones se van haciendo mayores y las situaciones de su salud van cambiando, asegúrate de revisar frecuentemente cómo los planes se alinean con las metas y con los cambios de los clientes y sus familia.
  5. Sé enfático. Las conversaciones familiares pueden ser muy emocionales. Compartir con los clientes lo que has experimentado puede ayudar a identificar la urgencia y a mostrarles cómo les ayudarás.

CONTACTO

Colin Parkin colin@ampleholdings.co.uk

Stefani Fiedler stefani@business-estate.com

Michael Herman mike@gwsfinancial.com

Subhas Nathan subhasnathan@gmail.com

Pearlyn Koh  p_oyster@rocketmail.com

 

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