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No Es Imposible

Mick Ebeling

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Ebeling ha estudiado apasionadamente el concepto de “lo imposible.” Todas las conveniencias modernas que vemos a nuestro alrededor se consideraban imposibles hasta que la inspiración se topó con la ejecución y lo imposible se volvió realidad. Ebeling profundiza más en los imposible, los efectos psicológicos subyacentes y cómo superarlos a fin de que pueda ocurrir la verdadera innovación.

"No imposible" surgió de mi obsesión —casi adicción— por mirar las cosas imposibles, observarlas, y descubrir cómo hacer para que dejen de ser imposibles. Mi viaje con lo no imposible comenzó gracias a una costumbre muy importante que tengo con mi esposa: nuestra “cita romántica”. Todos los jueves por la noche, cuando no estoy de viaje, mi esposa y yo contratamos una niñera y salimos a cenar solos, en pareja. Hubo una ocasión en que nuestra salida fue ir a un evento en una galería, y ahí conocimos la obra de un artista callejero de grafiti llamado Tony “Tempt” Quan.

Fue una velada increíble, y todo gracias a que un amigo “secuestró” nuestra salida esa noche. Se sentía una energía increíble en el lugar; no era como la típica exposición de arte aburrida, y esa misma noche tuvimos la oportunidad de conocer al padre y al hermano de Tempt. Fue una noche maravillosa.

Al regresar a casa comenzamos a seguir a este artista y nos mantuvimos en contacto. En cierta ocasión posterior nos reunimos con el papá, y ahí fue cuando nos enteramos de que Tempt había sido diagnosticado con ELA (esclerosis lateral amiotrófica), había estado postrado en cama durante siete años sin poder moverse, y la única manera que había tenido para comunicarse había sido por medio de una hoja de papel con el abecedario escrito. Su papá, su hermano, o quien lo estuviera cuidando, señalaban una letra y cuando él parpadeaba anotaban la letra. Así es como se comunicaban.

Es un poco extraño que sea yo quien les platique esto, ¿no? Vivo en Los Ángeles. Nuestro producto interno bruto es más alto que el de muchos países, y resulta que a 13 millas de mi casa vive un hombre que solo puede comunicarse con un pedazo de papel; todo porque no tiene suficiente dinero para pagar un seguro de gastos médicos, y obviamente no le alcanza para pagar las cuentas médicas. Yo también soy padre y hermano, y eran un padre y un hermano quienes me contaban la historia.  “Escuchen —les dije—, esto es lo que haremos. Vamos a conseguirle a Tempt una de esas máquinas, como la de Stephen Hawking”.

Todos hemos visto esos videos de Stephen Hawking, ¿verdad? Tiene una máquina que registra el movimiento de los ojos y así controla el cursor. “Les voy a conseguir una máquina como la de Stephen Hawking; ya veré cómo, pero lo vamos a hacer. En vez de que ustedes sean los que señalan y anotan cada letra, vamos a averiguar cómo hacer que él mismo sea quien mueva el cursor de aquí para allá, como si fuera un lápiz o un pincel, y así hasta podría volver a dibujar”. Estaban maravillados. Terminamos de desayunar y nos despedimos.

En cuanto salieron del restaurante, pensé: ¡Pero qué diantres acabo de hacer! ¿Cómo se me ocurre comprometerme a eso? Soy productor. Hago películas y comerciales de  televisión y animaciones… ¿Cómo se me ocurre hacer algo así? Pero ese día aprendí —y es la premisa fundamental— que así es como funciona lo No Imposible; que cuando ves algo absurdo desde un punto de vista humano —sin diplomas, ni credenciales, ni educación alguna—, consciente de que somos de carne y hueso, que necesitamos aire para respirar, entonces, ves eso tan absurdo, y te comprometes…. Ya luego averiguas cómo hacerle. Estoy consciente de que eso puede sonar arrogante o imprudente.

Pues puse manos a la obra… en el jardín trasero de mi casa tenemos un pequeño apartamento, así que me mudé ahí junto con mi familia, e invitamos a la casa grande a un montón de programadores y hackers… llegaron, pegaron la mesa y las sillas contra la pared y comenzamos a quebrarnos la cabeza para hallar la solución.

Pensamos en todas las formas en que podría trazarse el mapa ocular, y al final se nos ocurrió una idea que bautizamos con el nombre “EyeWriter”, y no se trata más que de un par de lentes baratos para el sol, que además son de fabricación sustentable, y los fabrican justo en Venice Beach, donde yo vivo.

Conseguimos muchos pares de lentes. Les pegamos un cable en la parte frontal con cinta gris adhesiva, lo enrollamos, y le pusimos una cámara web para enfocar las pupilas. La cámara web seguiría el movimiento de las pupilas de un lado a otro. Nos tomó algo de tiempo lograr que funcionara; no dormí en dos semanas. Cuando por fin lo tuvimos listo, se lo llevamos a Tempt hasta su habitación en el cuarto piso, y acomodamos la cama para que pudiera ver hacia el estacionamiento.

Dicen que nos metimos sin permiso al lote de autos usados que está junto al hospital, pero no hay testigos, y en cuanto a mí respecta, eso nunca ocurrió… pero colocamos un generador de gas y una señal inalámbrica a un enorme cañón para proyectar la imagen a un costado del edificio. [imagen] La señal iba desde la habitación de Tempt hasta el proyector, y junto con su familia y amigos, ahí en el lote de autos, vimos a este gran artista, que había estado postrado en cama sin poder moverse durante siete años, volver a dibujar por primera vez.

Fue asombroso. Simplemente increíble. El nacimiento de mis hijos, y ver a Tempt dibujando ese día, son de las cosas más maravillosas que he visto en toda mi vida. Nos fuimos a casa a celebrar, y de pronto, nuestra creación estaba en la revista Time entre los 50 mejores inventos del año 2010. La prensa no paraba de decir que este era uno de los mejores inventos de nuestro tiempo en el área de la salud.

Ahora forma parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York. No lo podíamos creer, ¿en qué momento pasó todo? Éramos unos simples productores de medios audiovisuales que sólo querían ayudar a una persona, y así de repente, todo este asunto se tornó en algo más grande que cualquier cosa que jamás hubiéramos hecho. Me hizo pensar que quizá le habíamos dado al clavo. Quizá realmente había algo muy grande en todo este asunto de ayudar a la gente usando la tecnología.

Así que comencé a cavilar: ¿Y si dejo de hacer lo que estoy haciendo y me enfoco en esto? Podría enfocarme en ayudar a la gente por medio de la tecnología. Lo pensé, lo medité, oré al respecto, y lo comenté con mi familia y mis amigos. Y al final dije: “¿Saben qué? Tuve suerte. Me subiré al barco. Ya tuve mis 15 minutos de fama estilo Andy Warhol. Voy a disfrutarlo, pero sí voy a regresar a mi trabajo. Seguiré siendo productor”. Casi al instante de tomar esa decisión, me llegó un mail de Tempt: “Es la primera vez en siete años que puedo dibujar algo. Siento como si hubiera estado bajo el agua todo este tiempo y finalmente alguien me hubiera sacado a flote para respirar”.

Permíteme preguntarte: Si estás por decidir si hacer algo o no, y te mandan un mail como ese, ¿acaso tienes opción? Bueno, pues así fue como inició Not Impossible Lab. Nuestra misión ha cambiado al mundo por medio de la tecnología. Para mí, “tecnología” significaba el mundo de los gráficos, las animaciones y los personajes. Y todavía vivo en ese mundo de la tecnología, pero ahora veo la tecnología como algo “para el bien de la humanidad”. O sea, ¿cómo interpretas lo absurdo del mundo?, ¿y cómo con un montón de software, hardware, cinta gris y cinchos de plástico —esos nunca faltan— le encuentras una solución al problema?

¿Y, encima de todo, cómo le haces para que sea accesible para la gente? Porque tiene que ser accesible. Esa es la parte divertida. Cambiar al mundo con tecnología y contando historias. Justo acabamos de escuchar una conferencia sobre el poder que una historia puede tener. Una historia es el cómo transmitimos la información. Es comunicar experiencias. Por cierto, ¿les dijeron mi apellido? Les aseguro que no es Gates. Ni Buffet. Ni Bezos, ni el otro Bezos… hay que mencionar a los dos, ¿verdad? Usamos las historias como trampolín, porque sabemos que con una historia poderosa la gente se puede enterar de qué se trata el asunto. Al contar una historia, lo hacemos a través de los lentes de esta filosofía: “Ayudar a Uno es Ayudar a Muchos”.

No solamente lo intentamos. De la manera en que Warren Buffet ataca problemas masivos, Bill Gates combate la malaria, y Bono lucha en contra de la pobreza, nosotros resolvemos el problema de una persona y luego contamos la historia a lo grande. Así logramos poner nuestra solución bajo los reflectores y hacer que crezca en grande.

Lo primero que hacemos ante cada problema, cada iniciativa, y cada situación absurda con que nos topamos, es preguntarnos: “¿Quién es ese uno? ¿A quién tenemos que resolverle el problema para desatar la ayuda para todos los demás?” Así es como No Imposible se pone en marcha. Sinceramente, todavía no sabemos qué diantres estamos haciendo. No hay manera de saberlo. Echamos toda la carne al asador, y aunque todavía tengo mi empresa de producción, la verdad es que ese negocio lo llevo de bajada.

Todavía no termino de entender cómo funciona No Imposible. Hace unos días estaba en una cena, y un amigo se me acercó, y me dijo: “Como sé que te apasiona mucho todo eso de No Imposible, tengo que decirte que investigues a un tal Dr. Tom… investígalo en cuanto llegues a casa”.

Llegando a casa me puse a investigar, y descubrí que se trata de un cirujano naval que se convirtió en un médico misionero. Su base está en Sudán, en África Oriental. En la zona de los Montes Nuba. Él es el único médico que hay en un radio de 1,500 millas. Atiende nacimientos, saca muelas, toma muestras de sangre… todo él solo. Es como la versión moderna masculina de la Madre Teresa. Simple y sencillamente le apasiona lo que hace. Al ir aprendiendo más de su historia, decidí investigar un poco más a fondo, y encontré que esté médico decía que odiaba hacer amputaciones, lo cual me hizo preguntarme, “bueno, pues ¿por qué está haciendo amputaciones?” Investigué un poco más, y entonces me enteré de que, en ese tiempo, el presidente Omar Bashir, estaba llevando a cabo una campaña de terror entre la gente de los Montes Nuba. Para que estén en contexto, al-Bashir es el mismo que perpetró el genocidio de Darfur.

Este sujeto manda llenar tambores de 55 galones con gasolina y metralla, los mete en unos viejos aviones de carga rusos, tipo anatov, los lanza a tierra, y explotan disparando metralla por todos lados… o te mueres, o quedas mutilado. Esa es la razón por la que el Dr. Tom tiene que hacer tantas amputaciones.

Se hacía cada vez más tarde, pero yo seguía leyendo. Mi familia dormía, pero yo no podía dejar de leer. El Dr. Tom relata el caso de un niño llamado Daniel que estaba pastoreando las vacas y las cabras de la familia, cuando en eso escuchó venir a los aviones. Pasaban todos los días. No había a dónde correr, ni en dónde esconderse. Se paró detrás de un árbol, y lo abrazó cerrando los ojos. La bomba cayó muy cerca.

Al estar detrás del árbol, el tronco protegió su cuerpo, pero como estaba abrazándolo, la bomba destrozó sus brazos. Yo reaccioné exactamente igual que ustedes. La imagen es estremecedora. Pero lo que realmente me afectó fue leer que cuando este muchachito, de tan solo 12 años, despertó, lo primero que pensó fue: “¡Prefiero morirme! —y lo siguiente que dijo fue lo que me encogió el corazón— Ahora seré una carga para mi familia”. Y mientras yo leía todo esto, mi hijo, también de 12 años, dormía en la otra habitación.

Ningún niño de 12 años merece una amputación doble ¿Qué niño de 12 años se despierta diciendo “prefiero morirme antes que hacer sufrir a mis padres”? Y pensé: “Ok, no sé qué voy a hacer, y no sé cómo lo haré... Es absurdo… Pero aquí vamos de nuevo…”.

Mi esposa incluso me preguntó si nos íbamos a mudar otra vez a la casita de atrás. “Efectivamente, nos mudaremos de nuevo”, le respondí. Vinieron otra vez un montón de personas a nuestra casa. Comenzamos a diseñar un programa y llevamos un proceso a cabo para descubrir cómo resolver la situación. Se nos ocurrieron un montón de soluciones diferentes. Me subí a un avión y llegué al campo de refugiados. Aterrizamos, y cuatro meses después de aquella cena donde mi amigo me dijo acerca del Dr. Tom, [imagen] Daniel pudo comer por sí solo por primera vez en dos años.

Hay algo en mí que adora ver cómo se hacen cosas que se supone que no se podían hacer. Daniel es solo uno de 50,000 amputados que ha dejado atrás la guerra más sangrienta en toda la historia de África.

Volamos a una zona activa de guerra en Sudán con tres impresoras 3D, carretes de plástico y el objetivo de construirle a Daniel un brazo. El concepto del Proyecto Daniel fue concebido un 11 de julio, y el 11 de noviembre, Daniel pudo alimentarse por sí solo por primera vez en dos años.

Pero, esto nunca se trata de solo una persona; si podíamos enseñar a la gente local a hacerlo por sí mismos, entonces el Proyecto Daniel seguiría vivo aún después de que nos marcháramos. Y así fue.

Ahora estamos trabajando en un montón de locuras. Nos obsesionamos y nos metemos de lleno en cada proyecto. Uno de ellos es el hambre, y sé que es un asunto que a ustedes les apasiona bastante. Entrevistamos a un montón de niños del área local de Venice Beach y les preguntamos: “¿Qué cosa es la más valiosa para ti?”

Los celulares resultaron serles más importantes que la comida, la ropa, agua o tener un techo, y es muy interesante, porque ningún niño puede alimentarse con celulares.

 “¿Cómo podríamos alimentar gente con celulares?” les preguntamos. Y así fue como surgió la creación de una herramienta CRM a base de texto, súper básica, y me enorgullece decir que, en nuestras pruebas piloto, especialmente una en St. Louis el año pasado, enviamos 12,000 comidas para niños, en 90 días, enviando mensajes de texto, y nos emociona mucho que ahora lo estamos lanzando en las ciudades grandes.

Tenemos un modelo de negocios muy rudo… Quisiéramos que lo tuvieran las beneficencias, las escuelas y diversas organizaciones, para que puedan desplegar fondos para alimentar a la gente por medio de un artefacto tecnológico que casi todo mundo lleva en su bolsillo.

La realidad es que hoy vivimos más tiempo. Hay muchos factores y efectos colaterales, como la necesidad de movilidad. El problema son las sillas de ruedas y los dispositivos de movilidad. Son complicados, pesados, caros y además feos. Por eso se nos ocurrió un dispositivo de movilidad modular y económico, pero más importante, aspiracional, que incluso es tan barato que hasta sin seguro lo puedes costear. Te sale más barato que si lo sacaras con el seguro y solicitaras el reembolso. Y lo más importante para nosotros es que este artefacto es súper rápido. El punto es que te puedes mover. No tendrás que bajarle al ritmo cuando estés viejo. Esto es algo con lo que he llegado a obsesionarme.

¿Quién de ustedes tiene relación con alguna persona sorda? Es una buena cantidad de personas. Para aquellos que no saben mucho sobre de la sordera, especialmente respecto a la música, es que aun así puede experimentarse. Por ejemplo, si una persona sorda se para frente a unas bocinas puede recibir en su cuerpo las vibraciones del sonido musical. [imagen] Ser sordo no significa tener un cerebro que no funcione bien, aunque el escuchar ocurre en el cerebro, no en los oídos, es sólo que la señal debe llegar al cerebro, pero hay algún obstáculo en el camino. Bueno, pues nosotros descubrimos una manera de lograr que esa señal musical logre llegar al cerebro esquivando el obstáculo; la parte que no funciona. Inventamos una “tecnología de vestir” con pulseras, bandas para los tobillos y un chaleco. Fragmentamos la música, y pusimos las guitarras en las muñecas, los tambores en los tobillos, los bajos en la base de la columna y las voces en el centro del pecho.

Llevamos nuestro invento al gran festival de música, “South by Southwest”, en Austin, TX., especialmente para la comunidad de sordos. Hubo como 30 personas sordas en el concierto, y se sentían como en otro planeta al traer puestos nuestros dispositivos. Vivieron la experiencia, y ¡hasta nos amenazaron de que no nos iban a devolver las pulseras ni el chaleco! “Vaya —me dije—, ¡qué maravilla! Acabamos de inventar una nueva forma de experimentar la música, y no solo para los sordos, sino para todo el mundo”.

Habíamos descubierto un modo universal de experimentar la música, y nos sentíamos con la energía al tope, estábamos muy emocionados. Luego, nuestro científico jefe del proyecto —nuestro Ciro Peraloca—, dijo: “Oigan, necesito un favor. El papá de uno de mis amigos era un famoso pianista de jazz, pero tiene Parkinson y su mano derecha tiembla sin control; ya no puede tocar piano. Él hombre solía tocar con los grandes, Dizzy Gillespie, Chet Baker… increíble —nos dijo—. Háganme un favor; si me pudieran mandar unas de esas pulseras vibradoras, tengo una teoría que podría funcionar”. Claro, que le enviamos las pulseras.

Se las llevó a Joe, se las puso, y sus temblores del Parkinson pararon en seco. “Espera un segundo —dijimos—, sólo intentábamos ayudar a los sordos a experimentar la música… ¿acaso acabamos de descubrir un remedio no farmacéutico para el Parkinson? Esto no pinta nada mal”.

Esta es la historia de Joe:

Joe: “Al estar en mi cama, a veces pienso en aquellas presentaciones, las buenas y las malas. Me caí de la cama; no puedo caminar. Me llevaron al doctor. Me hicieron exámenes, y el doctor dijo: Tu Parkinson está apenas en las primeras etapas, pero parece que te cansaste de luchar”.

Ebeling: “Cuando dejaste de tocar música, ¿soñabas con eso en las noches?”

Joe: “Claro que sí; la música es mi vida. Pero, mira eso… no entiendo. Mis manos dejaron de temblar. No lo puedo creer. Por primera vez hay algo que puede ayudarme a tocar piano de nuevo”.

Desde entonces hemos hecho algunas pruebas clínicas. Aquí está el antes y el después [imagen]. Antes, y después. [imagen]

Les pregunté al principio si conocían a alguna persona sorda. Ahora les preguntaré: ¿Tiene algún conocido en primero, segundo o tercer grado que tenga Parkinson? Miren a su alrededor. Es sorprendente la cantidad de personas a quienes esto les afecta. Me alegra mucho decirles que en el cuarto trimestre de este año estaremos lanzando este producto al mercado. También les tengo que decir que no van a encontrar nada acerca de esto en nuestro sitio web, porque estamos en medio de todos los trámites burocráticos de la FDA y queremos asegurarnos de no estropearlo todo. Tendremos más información disponible a partir del cuarto trimestre, y me aseguraré de que todos ustedes en MDRT lo sepan.

La pregunta es: ¿Por qué hacemos todo esto? ¿Listos? Se los diré justo ahora. ¿Listos? Ahí va: Porque no podíamos, ¿cierto? No deberíamos sacar esto. Si me presentara en tu oficina en estas fachas, diciendo que tengo un remedio no farmacéutico para el Parkinson, seguro que llamarías a seguridad y me escoltarían hasta la salida. La razón por la que logramos este tipo de cosas es porque abordamos cada problema con una hermosa ingenuidad sin límites. Luego buscamos a la persona para quien hallaremos la solución, y luego decimos, “¡Gerónimo!”, y nos sumergimos en el asunto.

Quiero dejarlos con esta frase de Horace Mann, una de mis citas favoritas: “Avergüénzate de morir antes de haber conseguido alguna victoria para la humanidad”. Avergüénzate de morir.

Horace lo desmenuza de manera muy clara. Si ya has hecho bien, te puedes ir. Si no, entonces necesitarás quedarte un poco más, ¿no? Mi pregunta para ustedes es: ¿Cuál es tu victoria? ¿Qué historia quieres contar? ¿Cómo usarás tu inteligencia y tus habilidades? Quisiera que todos hicieran un compromiso justo ahora: Si estás aquí presente, te estás hospedando en un agradable hotel, estás en esta magnífica conferencia, ¿podrías comprometerte a tener una vida bendecida? ¿Están de acuerdo conmigo? ¿Qué harás con esa bendición?, ¿qué harás con las bendiciones que se te han otorgado?

¿Qué harás para que el mundo sea un lugar mejor? ¿Qué harás para que el mundo sea un mejor lugar para tus hijos y tus nietos? ¿Qué vas a hacer? Ahí está el espíritu de “Ayudar a Uno es Ayudar a Muchos” del que hablaba al principio. Quiero que realmente te pongas a pensar en esta pregunta durante el resto de este día y cuando vayas de regreso a casa.

Esta es la pregunta: ¿Quién es ese uno para ti? ¿Quién es esa persona? Te los topas en la iglesia, en la escuela, al ir manejando, cuando caminas por la calle… ¿Quién es esa persona? Si fueras a atender un problema en la vida de una persona, quizá —sólo quizá—, todo se quedaría en una persona, pero me atrevería a apostar que comenzaría con una y le seguirían muchas otras después. La pregunta que te hago es: ¿Quién es ese uno? O más bien, en el contexto que les acabo de hablar: ¿Quién es tu Daniel?

Ebeling

Mick Ebeling es un productor de videos, televisión y productor comercial, filántropo, innovador tecnológico, autor, emprendedor, y orador que ha ganado todos los principales premios a la creatividad y publicidad. Es Director General de Not Impossible Labs, un laboratorio de innovación social compañía de producción galardonada múltiples ocasiones, cuya misión es desarrollar soluciones creativas para problemas del mundo real. Nombrado como uno de las “50 Personas Mas Creativas” de Ad Age, Ebeling ha trabajado con una gama de compañías del Fortune 500 compartiendo el importante mensaje de crear una “tecnología a beneficio de la humanidad.”

 

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