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Espacio Blanco en el trabajo Por definirse

Juliet Funt

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Estamos en una era de negocios constantes, y la gente raras veces se toma el tiempo para hacer pausa o pensar. En esta sesión, Funt pide que te preguntes a ti mismo si hay alguna cosa de la que debas desprenderte, y cuánto te beneficiaría dedicar aún menos tiempo a buscar la acción y el control. Cuando se trata de pausas estratégicas de espacio blanco, un pequeño cambio puede producir un gran impacto.

Tengo tres chicos maravillosos, curiosos, de ojos azules. Y todos nacieron en el Centro Médico Cedars-Sinai, en Beverly Hills, California. Moderno, de máximo nivel, el Cedars-Sinai es donde parto natural solo significa no usar maquillaje. Es cierto. Es la sala de maternidad más feliz sobre la faz de la Tierra. Ahí no sudas, no gritas; todo mundo al pendiente de todo, con una mimosa en la mano.

Y ahí fue donde tomamos a esos bebecitos y los colocamos en unos diminutos asientos para carro, y los condujimos a casa. Comenzaron a gatear, y a caminar, y hablar, y los míos hablaban mucho. Y hacían algo que se llama ciclado infantil. Y el ciclado infantil es cuando un pequeñín se aferra a una frase y la repite una y otra, y otra, y otra vez, hasta que te mueres. Nos tomábamos un día libre y yo miraba a mi hijo mayor, Jake, adorable, parloteando en el banco, y luego parloteando encantadoramente por todo el supermercado.

Luego, nos subíamos al auto, veía algo, y comenzaba a ciclarse: “Mami, camión rojo de bomberos. Mami, camión rojo de bomberos. Mami, camión rojo de bomberos. Mami, camión rojo de bomberos.” Y un día, pensé para mis adentros: Santo Dios, esta personita habla cada segundo del día, y si acaso se detiene a respirar, pretende que le responda al instante. Entonces tuve un momento de claridad, y me dije a mi misma: Esta personita habla cada segundo del día, y si acaso se detiene a respirar, pretende que le responda al instante. ¡Ay! Eso es lo que mi esposo ha estado sintiendo desde el día en que nos conocimos.

Así, fui a casa, y me dirigí a mi dulce marido, Lorne. Me senté junto a él en el sofá, y le dije: "Cariño, venía conduciendo con Jake, y se me ocurrió esto: Pensé que así es como tú te has de sentir desde el día en que nos conocimos." Se le humedecieron los ojos, miró al techo y dijo: "Gracias, Jesús.” ¡Y eso que somos judíos!

Es verdad. Quiero que sepan que los hombres pueden, más fácil que las mujeres, tolerar el silencia en las conversaciones—los pequeños vacíos, los intersticios del tiempo. Pero hoy en día, todos nos sentimos menos cómodos con los momentos en nuestra vida en que nos permitimos sentirnos a medio llenar, y listos para lo que pueda venir. Nuestra conexión es constante. Nuestras agendas están ocupadísimas. Nuestras mentes se desbordan, y las pausas ya solo quedan en la memoria.

Ahora estamos cada vez más acostumbrados a nuestras actividades conectadas sin costura. Pero si damos un paso atrás, vemos que nuestro tiempo no está bajo menos ataque. Juntas, correos electrónicos, los celulares siempre presentes se están atragantando tu tiempo, y por consecuencia, la fuerza laboral de EUA está frita, y come en puestos de comida rápida en las ferias del condado.

La innovación y la creatividad se están marchitando ante el falso dios de los negocios bulliciosos. En casa, las familias batallan para conectarse, porque los adultos están haciendo multitasking durante la cena, atados a sus oficinas por cadenas invisibles. Y así, los chicos, solitarios, se van a buscar la tibieza de una pantalla propia.

Esta es una pictografía preocupante de lo que llamamos la “cultura de la insaciabilidad,” donde nada de lo que hacemos es suficiente. Esta cultura demandante e insaciable ha convertido el día de trabajo normal en una carrera de velocidad de los negocios acelerados y reactivos, y eso es un problema gigantesco. Porque cuando la gente talentosa no tiene tiempo de pensar, los negocios sufren inevitablemente.

Yo les planteo un reto. Les reto a que traten de recordar ¿cuándo fue la última vez que atrapaste a alguien pensando en donde trabajas? ¿Y qué harías si, al voltear una esquina, los atraparas tarareando? ¿Llamarías a los paramédicos? ¿Alertarías a los medios? No hay postura cómoda tratándose de identificarte con la consideración, aunque es la consideración lo que cambia todo. Dondequiera que vayamos—finanzas, farmacéutica, atención a la salud, ventas al menudeo—todos es igual. Correr, correr todo el día.

Es curioso, pero ¿cuánto cuesta? ¿Cuánto te cuesta a ti? ¿Cuánto le cuesta a tu compañía u organización en creatividad y productividad y compromiso?

¿Dónde estamos en la continuidad de nuestra sobrecarga y la evolución de esta? Bueno. Se los voy a decir.

Conocen ese momento en una caricatura del Coyote, donde corre y cae al abismo, y luego, se da ese momento, ese preciso momento donde queda colgado, como por magia, suspendido en el vacío, y puede decidir volver a arrastrarse de nuevo a la saliente, o precipitarse al arroyo de abajo. Ahí es donde estamos. En este singular momento en el tiempo, podemos optar por tirar la toalla y decir: “El trabajo tiene que ser así,” o podemos buscar una solución nueva y viable. Y yo tengo una para ustedes.

El ingrediente secreto es algo llamado "“espacio blanco”. ¿Qué es el espacio blanco? El espacio blanco es una pausa estratégica tomada entre actividades. Ya sea de medio segundo, de un segundo, de tres segundos o de media hora, estas pausas entrelazadas a lo largo del nuestro acelere cotidiano de negocios, agregan una enorme creatividad y compromiso. Son el oxígeno que permite a todo lo demás encenderse. Esto es una pausa en tu agenda, pero no es un vació, porque en el espacio blanco la mente despierta.

De hecho, si te tomaran una resonancia magnética del cerebro durante esta supuesta pausa, verías una actividad sorprendente y compleja, en la red neurológica prestablecida en tu mente. Y esta actividad ha sido ligada a la perspectiva, introspección, memoria y creatividad en todas las pausas supuestas.

El término llego de ver los espacios blancos en el calendario y darnos cuenta de que en los días donde había literalmente más espacio blanco, todo funcionaba mejor. Tal vez te has estado preocupando, quizás piense que el espacio blanco solo va a ser una cosa más que tendrás que insertar como por hacer un ejercicio. Pero no es así.

Hoy, vamos a aprender cómo reducir el esfuerzo innecesario desperdiciado en el trabajo, y el espacio blanco aparecerá como el subproducto natural. Pero, antes de enseñarles cómo obtener espacio blanco, lo primero que debemos hacer es volver atrás. Tenemos que entender cómo fue que se nos arrebató, para empezar, el espacio blanco. Porque si no entendemos sus ladrones y sus condiciones para en la escasez, jamás podrás conservar el nuevo espacio blanco que te enseñaré a obtener.

Entonces, parte del problema es el conformismo social. Tendemos a girar en la dirección que va la multitud. Seguimos, y seguimos, y seguimos. En nuestro mundo acelerado, de multitasking y pantalla-adicto, la cosa se ve así: [visual] La gente comienza a llevarse el trabajo a casa cuando ya el trabajo terminó. Y todo el mundo dice “Okidoki” y se convierte en una nueva norma. La gente comienza a revisar su correo electrónico cada segundo del día, como pájaro carpintero. Y todo el mundo dice: “Okidoki". Es una nueva norma, y vamos en esa dirección. Todo mundo acelera hacia su espacio interno, y avanzamos cada vez más rápido hasta que nos estamos subiendo al avión, y retacamos la maleta en el compartimento superior, y nos aterra permitir que alguien se espere un segundo de más. Seguimos, y seguimos, y seguimos.

¿Pero por qué vamos en esta dirección en particular? Hay muchas direcciones a cuáles ir: Podríamos ir en dirección a 25 días de Permiso Personal por año. Pero no lo hacemos. Pues, yo tengo una respuesta para ustedes. Voy a mostrarles una lámina en un momento. Es un poco complicada para leerse, pero quiero sólo que tengan un sentido de su movimiento y complejidad. Hemos estudiado la pregunta de por qué la conformidad tiende hacia la sobrecarga. Y descubrimos que hay 33 fuentes únicas de presión que son las razones.

A esta tabla le llamamos la tabla del ataque: Muestra 33 fuentes únicas de presión, todas en cascada, llegando a fondo. [visual] Las presiones de tu industria impregnan los valores de tu organización, lo cual permea hacia el comportamiento de tu alta gerencia, y permeará más y más hasta que el receptor final de esta inundación de presión complicada y diversa eres tú. No estamos resolviendo el problema.

Ahora, si vemos esta tabla y desempacamos todos sus elementos, y los diseccionamos, lo que descubrimos es que se podrían separar en cuatro elementos. Les llamamos "los ladrones de la productividad.” Son: empuje, excelencia, información y actividad. ¿Pero por qué les llamamos ladrones? Esas son cosas positivas. Empuje, excelencia, información y actividad son todos activos. No trabajarías en ningún lado que no tuviera esas cuatro cosas. No contratarías a nadie que no manifestara esos activos.

Les llamamos ladrones porque tienden a crecer más allá de sus macetas. Y cuando nos vamos a extremos, son contraproducentes. El empuje se convierte en hiperactividad. La excelencia se convierte en perfeccionismo. La información se convierte en sobrecarga de información. La actividad se convierte en acelere. Pueden, de hecho, embaucarnos a seguir un ritmo y presión que reduce nuestra efectividad en general.

Pero, si quieres más espacio blanco, vas a tener que aprender como diseñar con propósito el empuje, excelencia, información y actividad para que siempre te sirvan a ti. Entonces, ¿cómo vamos a hacer esto? Vamos a emprender nuestro nuevo rumbo, vamos a observar, sólo observar. Observar cuando el empuje, la excelencia, información o actividad te están llevando hacia la sobrecarga. También, observen cuando la llamada viene de dentro o de fuera de la casa. Esto significa que los ladrones también son partes medulares de nuestras personalidades individuales, y aparecen en diferentes proporciones para todos nosotros.

Les daré un ejemplo. Yo siempre voy primero. Mi peor ladrón es la excelencia. Soy un perfeccionista empedernido. Además, por cierto, me encantan los perfeccionistas. Te amo, me amo, nos amo, porque somos responsables de tanta excelencia y hermosura y definición y todos esos puntitos sobre las i, y es genial. Sin embargo, también puede ser un poco de Obsesión Compulsiva. Realmente nos ponemos muy tensos.

Este es mi gran ladrón, y lucho contra él cada día. Cada uno tiene un valor, y cada uno tiene un defecto. ¿Cuál es el tuyo?

El siguiente paso en tu proceso de espacio blanco es instalar filtros. Los filtros son constructos mentales que interrumpen tu rendición automática ante esos ladrones. Y todos los filtros que les voy a enseñar hoy son reductivos. ¿Qué significa eso? Significa que la meta es desembarazarte, es liberarte de todas las cosas innecesarias, cosas que no son necesarias de hacer, y actividades y reportes y firmas y juntas y correos y textos electrónicos. Así es como se puede crear la capacidad.

Y para entusiasmarles y persuadirles a que adopten esta mentalidad, nomás quiero que imaginen, si yo pudiera, de manera mágica, devolverles a ti y a tu equipo 3 a 8 por ciento del tiempo, en una bandeja de plata, ¿qué les pedirías que hicieran con ese tiempo? ¿Qué les pedirías que hicieran? Puedes lograrlos, pero tienes que ser más reductivo. Entonces, nuestros filtros reductivos que usamos para el espacio blanco en el trabajo vienen en la forma de cuatro preguntas. Les llamamos preguntas de simplificación, y son las siguientes:

  1. ¿Hay algo que pueda hacer para soltarlo?
  2. ¿Cuándo es lo suficientemente bueno suficientemente bueno?
  3. ¿Qué es lo que realmente necesito saber?
  4. ¿Qué merece mi atención?

Voy a hacerles una promesa de corazón ya mismo. Si no se llevan otra cosa de esta sesión serán suficientes para cambiar permanente y profundamente la manera en que trabajas. Y observarás que todas se remontan de vuelta a los ladrones. El empuje necesita escuchar: ¿Hay algo que pueda hacer para soltarlo? Excelencia: ¿Cuándo es lo suficientemente bueno suficientemente bueno? Información: ¿Qué es lo que realmente necesito saber? Y actividad: ¿Qué merece mi atención?

Y ¿qué sigue? Analicemos una de estas preguntas, y vamos a desempacarla un poco, para ver cómo se actualiza en el mundo. La primera: ¿Hay algo que pueda hacer para soltarlo? Y recuerda, esto funciona a nivel equipo individual o a nivel de toda la organización. ¿Hay algo que yo pueda hacer para soltarlo? ¿Hay algo que podamos hacer para soltarlo?

Entonces, el Harvard Business Review hizo un estudio, y descubrieron que el conocimiento de un trabajador en un día típico consiste en 41 por ciento de actividades de bajo valor. Y trataron de decir: “¿Por qué es tan difícil delegar? ¿Por qué es tan difícil de soltar? Bueno, no es sólo lo que hacemos en las compañías y organizaciones. Sólo agregamos. Agregamos iniciativas y tareas; agregamos procesos. Sólo que no tendemos a retirarlas. Es agregar, agregar, agregar. Pero si quieres más espacio blanco, vas a tener que comenzar a practicar, al final del equipo de ataque y el nivel organizacional, y planteando la pregunta: ¿Hay algo que yo pueda hacer para soltarlo? ¿Algo? ¿Y qué hay sobre la mesa? Todo. Así, para la lista de cosas por hacer, pregúntate: ¿Qué cosas realmente no necesito hacer, o no necesito hacer ahora?

Actividades--hay tantos lugares de donde sacarlas. ¿Cuántos reportes son realmente necesarios? ¿Acaso cada petición de un cliente interno merece un sí? ¿De dónde puedes abastecer externamente? ¿Qué tal los hábitos, tales como vocabulario, interrumpir o colaboración afectada en esos ambientes plásticos donde jamás se logra tomar decisiones? Ninguna piedra sin voltear.

Ahora, voy a darles una forma distinta en que pueden soltar; y tiene que ver con lo que llamamos "ajuste de perímetro”, que significa estar muy cuidadoso de asegurarte que tu propio esfuerzo y tu propia excelencia jamás se desperdicien en hacer cosa que está fuera de tu incumbencia, que realmente no te corresponde hacer. Y les voy a confesar honestamente, que yo soy pésimo en esto. Yo le meto las manos a todo.

Estaba dando una conferencia magistral. Terminé mi exposición. Estaba recorriendo las sesiones de taller y vi el título de uno de los talleres, que llamó mi atención. Se llamaba: “Rewiring the Control Freak” (Recableado del Controlador Obsesivo) Entonces, entré y tomé un asiento. Escuche a un orador motivacional notablemente por el estilo de Tony Robbins. Y dijo: “Controlar a la gente se puede ser menos controlador si hacen una cosa una y otra y otra vez. Tienen que observar a otros hacer cosas mal mientras ellos no hacen nada.” ¡Yo preferiría comerme una rana viva! ¿Cómo se logra esto? Pues yo lo intenté, y fracasé. Y lo intenté, y no hacía más que fallar. Fallar, fallar, fallar, fallar, fallar, fallar.

Ahora, avanzo rápidamente a la Navidad en casa de mamá. Estábamos bien entrados en la decoración--sí, tan judíos somos: Que estofamos un ganso. Adornamos las salas. Cómo dice la canción, Bien. Bueno. Ahí estaban mamá y mi hermano. Nunca sé cómo explicarles cómo. ¿cómo se dice? Bien. Estas son dos personas en mi vida que jamás me han fallado en hacerme parecer competente. ¿Está bien dicho, así como lo dije?

Bueno. Mamá y mi hermano están ahí, y están tratando de envolver los regalos usando una tijera de borde rizado. Piensan que será divertido envolver regalos usando tijeras rizadas. Ahora, las tijeras rizadas están selladas; las nuevecitas están selladas en este horrible empaque de plástico que ningún ser humano en el mundo puede jamás abrir. Pero yo, como el siempre útil miembro de la familia, tuve un pequeño pensamiento, un pequeño pensamiento que me recorría el cerebro. Y era: ¿Por qué no te consigues otras tijeras y recortas la tapa? Luego, por alguna inexplicable razón, me vino a la mente mi amigo del seminario, pensé: Ah, ésta es, ésta es, ésta es. Así que tomé asiento y observé.

Estaban mordiendo el paquete, e intentaron con un tenedor. Y yo en mi cabeza, en mi silla pensando: Recorta la tapa, recorta la tapa, recorta la tapa. Co ¿Pero saben qué pasó? Nadie se murió. Mi singular brillantez estaba empolvada en un estante, y nadie murió. Y quiero que sepan que esto realmente fue liberador. Esto se convirtió en un acelerante tal para mi espacio blanco, que se convirtió en mi nuevo pasatiempo. Preferiría deambular por los aeropuertos y supermercados, buscando a gente necia haciendo mal las cosas, de manera que ni cómo ayudarles.

Fuera de broma, debo decirles que aprender cómo ajustar el perímetro, aprendiendo a preguntarte a través de un filtro una y otra vez, ¿Ese es el trabajo que me corresponde? es, de hecho, un acelerante increíble para tu espacio blanco. Cuando te sientas tentado, simplemente recuerda que cada pequeño acto que realizas, cada obra de trabajo que toques, que no te corresponda, merma tu capacidad. Aún en casa. Llegas a casa y te das cuenta de que alguien más cargó de platos la lavadora, pero todos colocados al revés de los aspersores. Pero simplemente te pasas de largo. Simplemente, sigues adelante.

Eso es una ocurrencia muy problemática referente a la falta que tenemos de espacio blanco. Una de las maneras de responder a la problemática de la ocurrencia es echarle un vistazo a la matemática. Porque todos podemos pretender que el trabajo debe hacerse así, pero en realidad, implica un costo fenomenal. Supongamos que una compañía de 10,000 de personal está tratando de ahorrar $50 millones al año. Parecería toda una hazaña, pero en pequeñas dosis, es bastante manejable. Tienes un empleado de $80 mil al año; eso significa que gana $40 por hora. La matemática nos dice que debería de redituarle a la compañía u organización el triple de ese valor. Es decir, $120 por hora.

Entonces, si le quitamos 10 minutos de acelere insensato al día de esa persona--supongamos que solo reducimos el número de copias de correos que recibe, acabamos de ganarnos $20. Dos dólares por minuto, $20. Ahora, digamos que hacemos eso cada día entre semana durante un año; equivale a $5,000. Si eso lo hacemos a través de toda la organización de 10,000 personas, eso representa una intervención de $50 millones.

Ahora, veamos un pequeño ejemplo, pero a nivel equipo, en vez del nivel organizacional. Estamos trabajando en dar consultoría a los clientes en la industria farmacéutica. Estaban trabajando a nivel equipo en “¿Hay algo que podamos soltar?” Al igual que mucha gente, su primera respuesta era no, todo es importante. Seguimos insistiendo, e insistiendo, y finalmente, dijeron: "Bueno, sí hay un reporte mensual. Todo mundo le dedica más o menos una hora al mes. Somos un equipo de 100, y a veces como que se resume en tres renglones en un reporte al Director General que probablemente jamás lee. Probablemente podríamos dejar de hacer eso.” Y así procedieron.

Pero luego, le echaron números, que resulta en 100 horas/hombre por mes. Acababan de liberar 1,200 horas, lo cual significa que crearon 60 por ciento del tiempo de un empleado de tiempo completo, al eliminar ese reporte. Más aún, ese patrón se entusiasmó aún más porque se había creado de pequeñas rebanadas de talento y capacidad liberadas entre todo el equipo. Así es cómo los números fundamentan estos conceptos.

Entonces, ahora estamos jugando, todo sobre esto. ¿Hay algo que podamos soltar? Ya vimos los ladrones; ya vimos las preguntas; ya desempacamos una de estas. Ahora, quisiera invitarlos a un ejemplo de práctica sobre el espacio blanco.

La práctica de la que hablaremos hoy es sobre una de las herramientas que te encienden. ¿Cuáles son las herramientas que te encienden? Son sistemas y dispositivos de apoyo que prometen mejorar tu estilo de trabajo, pero que, de hecho, tienden a desafiar las fronteras, que secuestran nuestro tiempo y recursos. Piensa en correos electrónicos, juntas, textos, y hasta tu equipo pueden ser una herramienta que te enciende.

Vamos a platicar de los correos electrónicos. Doscientos cuatro millones de correos por minuto—eso es lo que estamos enviando, y todos son importantes. ¿Acaso no adoras a esa gente que te envía un correo electrónico y luego te lo topas en el pasillo y te dice, “Te acabo de enviar un correo? ¿Te digo de qué se trata? Casi toda la gente se queja de la cantidad de correos que recibe, pero todos tenemos un punto sesgo distinto. Realmente pensamos que el mayor problema de los correos es que todos hemos sido co-creadores, y ahora no podemos sacudirnos de la presunción de respuesta en tiempo real, y eso es el correo electrónico conversacional.

No es así como se diseñó el correo electrónico. El correo electrónico fue diseñado con el propósito de ser asincrónico. Es decir, yo le mando la bola a Steve cuando me es conveniente a mí. Ping. Y Steve me contesta cuando le es conveniente a él. Pong. Y no debe ser impresionante. Luego, a un fanfarrón adicto a la cafeína se le ocurrió que sería más divertido si pudiéramos convertir el correo electrónico en un deporte de competencia acelerando el tiempo de respuesta. Así, ahora la persona promedio dedica todo un día delante de un buzón de entra con su raqueta de Ping-Pong, listos para contestar la siguiente bola tan pronto como le sea humanamente posible, o pierde un punto. Y esto es desastroso. Es desastroso para nuestro trabajo profundo y cavilado.

Entonces, ¿Qué podemos hacer al respecto? Les daré una pequeña práctica que usamos, llamado las claves “NYR”. Las claves NYR son señales. Son señales en el renglón de Salida, en tus correos para indicar que esta urgencia es auténtica y en lugar de solo una urgencia alucinada. NYR significa en inglés “necesito tu respuesta” en el renglón de Asunto. NYRT es “necesito tu respuesta hoy.” NYRQ es “necesito tu respuesta pronto." Y NYRNBD, probablemente mi favorita, es “necesito tu respuesta pare el próximo día hábil.” Todos viajamos; todos estamos ocupados. Estás preparando tus borradores el Domingo, y te bajas del avión en una zona de huso diferente. No tengo ganas de guardarlos como borradores, entonces los mandas al universo con NYRNBD, y ahora te está comunicando con tu equipo. No, por favor no suelten su espátula el Domingo y luego se vayan a su carne asada. Por favor, no se levanten en medio de la noche. Para el próximo día hábil estará bien.

Si tuviéramos una varita mágica, haríamos que hacer negocios fuera un proceso confiable. Eso significa que dirigiríamos toda la inteligencia y creatividad en nuestras compañías y organizaciones, todo el bien, toda la intención, toda la atención, y simplemente, se derramaría en un flujo gigantesco de beneficios. Y yo lo serviría justo en la taza vacía de ese consumidor.

Bueno, debo decirles que la tabla de ataque que les mostré hace un rato, y todas las fuerzas en cascada de sobrecargas están trabajando en tu contra. Pero quiero que consideren una cascada distinta, una cascada con el beneficio del espacio blanco. ¿Qué tal si hubiera una cascada de una compañía u organización cuyo ritmo y cadencia fuera conforme a los seres humanos y no a las máquinas? ¿Que pudiera caer sobre los altos líderes con tiempo para estrategias y para contemplar sus propios puntos ciegos? ¿Que se derramara sobre la línea de vanguardia con más creatividad y productividad y compromiso? ¿Qué permeara justo para depositarse en la taza vacía de es usuario final cuya experiencia, en todo el proceso con tu compañía u organización simplemente se convierte inexplicablemente en algo supremo? Es allá a donde vamos con el espacio blanco.

Y yo espero que ustedes nos acompañen.

Funt

Juliet Funt es la Directora de WhiteSpace at Work, una firma de capacitación y consultoría que ayuda a las organizaciones, líderes y empleados a darle la vuelta a las normas del negocio para recuperar su creatividad, productividad y participación. Con un contenido que invita a la reflexión, seguido de herramientas prácticas, se ha convertido en una autoridad nacionalmente reconocida en la forma de lidiar con la "Edad de la sobrecarga" en la que todos vivimos y trabajamos. Sus clientes incluyen a varias compañías Fortune 100, de una amplia gama de industrias.

 

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