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Díme algo bueno

Bert Jacobs

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Como co-creador de la marca Life is Good, Jacobs ha comprobado lo impactante que puede ser cuando la gente se enfoca en una vida positiva. Después de todo, hay suficientes retos por ahí, y las noticias solo se enfocan en lo malo. En esta sesión, Jacobs discute de dónde viene su énfasis en el optimismo y de algunas personas inolvidables que ha conocido a lo largo de su trabajo.

Una de las cosas más tontas que escuchamos en las conferencias de todos lados es el concepto ese del equilibrio trabajo-vida. Aunque no me crean, no tiene sentido alguno. Porque si lo que buscamos es equilibrio trabajo-vida, significa que nuestro trabajo contrarresta a nuestra vida por definición, lo cual es una tontería, ¿verdad? Entonces, lo que deberíamos buscar es la harmonía trabajo-vida. Deberíamos estar buscando cosas en nuestro trabajo que sirva a los valores de la vida, a lo que es más importante para nosotros.

Entonces, voy a platicarles una historia; es la historia de mi industria, técnicamente, la industria del vestido. Puede ser muy distinta a la de ustedes, pero creo que encontraremos muchos hilos comunes, porque ¡adivinen qué! Todos somos seres humanos.

Esto, gracias a Dios, no soy yo. Ese es mi hermano menor, Johnny. [visual] Y aunque la vida es buena, la vida no era fácil al ir creciendo ¡viéndose así! No se preocupen; hoy debe de andar por ahí diciendo cosas grotescas de mí. Ese es Johnny, en la litera de abajo, y ese soy yo, en la de arriba, y somos los menores de seis chicos. Crecimos en Boston. Papá trabajaba en un taller de maquinado, y mamá criaba a los chicos. Si vas a visitar a mis papás, encontrarás libreros llenos de fotografías de nuestros hermanos y hermanas mayores. Pero esta es una de tres fotografías de nuestra crianza. Sabemos lo que pasó; a mis papás se les acabó el dinero; perdieron la cámara. Y se saben esa historia, ¿verdad? Pero está bien, y les perdonamos, mamá y papá. Pero se lo platiqué recientemente a mamá, y le dije: "Sí sabes que te perdono por haber perdido la cámara. Eso no importa, pero ¿qué tal si le hubieras puesto unas malditas sábanas a la cama?” Y, tú sabes, mi mamá es inteligente. Se rio y dijo: “¿Sabes? ¿Acaso en estos tiempos no está todo mundo gastando millonadas en sábanas orgánicas que porque son mejores para la ecología?" Le dije, “Ah, sí…” Y agregó: “Bueno, ¿Qué puede ser mejor para la ecología que no usar sábanas y ya?” Que astuta, mi mamita.

Cuando Johnny y yo estábamos en la escuela primaria, nuestros padres tuvieron un accidente que casi los mata. Mamá tenía su cinto de seguridad, y sólo se rompió unos huesos, pero quedó en mejores condiciones que papá. Papá también sobrevivió, pero perdió para siempre el uso de su brazo derecho, y como hombre ávido de estar al aire libre, además de ser un artesano talentoso, eso cambio su vida. Supongo que podría resumirlo diciendo, en retrospectiva, que se nos deprimió. Se deprimía porque no podía hacer las cosas que hacía antes. Antes solía construir cosas para nosotros; solía llevar a mis hermanos y hermanas de excursión y a escalar y a bucear con tanques, etc. Ahora no podía hacer ninguna de esas cosas. Y así, los gritos y mal humor de mi padre se convirtieron en parte del inventario en la casa. Era muy desagradable andar por ahí, y era sumamente disfuncional.

Esto es una foto de mamá, Joan. [visual] A pesar de la disfunción familiar, ella era nuestro primer símbolo de optimismo racional. Ella fue la primera optimista poderosa en nuestra vida. Así, yo uso el término optimismo racional muy cuidadosamente porque un optimista racional reconoce que hay obstáculos y dificultades en la vida, y que esos obstáculos se superan enfocándonos en las cosas buenas, enfocándonos en lo que es correcto. Y eso es lo que mamá hacía. No lo explicaba en esos términos académicos, y realmente no explicaba lo que estaba haciendo, pero hizo muchas cosas para enseñarnos que, aunque nuestra familia pasaba por cosas difíciles, teníamos mucho por lo cual estar agradecidos; teníamos mucho por qué celebrar.

Lo principal que hacía para reforzar esto una y otra vez, que era casi como una magia en el hogar, era el ritual que tenía en la mesa de la comida. Nos miraba a todos alrededor, independientemente de lo que estuviera pasando y nos decía: “Díganme algo bueno que les haya pasado hoy.” Y aunque estaban ocurriendo cosas difíciles, y papá con frecuencia gritaba y vociferaba, pronto estábamos riéndonos de algo chistoso que había ocurrido en la escuela ese día, algo bueno que había pasado, celebrándonos unos a otros. Y lo que hacía, como por arte de magia, era cambiar la energía en el hogar. De pronto, estábamos actuando como una familia. Platicábamos unos con otros, interactuando, y las cosas ya no eran tan malas como podrían haber sido. Nos enseñó que teníamos el poder para superar las cosas con nuestra disposición.

Ahora, esta foto de Johnny y yo cuando nos graduamos del colegio. [visual] Si fuéramos más inteligentes, hubiéramos seguido el consejo de mamá, y hubiéramos creado Life Is Good desde el mero principio, pero no éramos tan sagaces, y no fuimos tan rápidos. Sabíamos que queríamos dedicarnos a vender obras de arte de nuestra creación, y las camisetas era lo que teníamos más al alcance de nuestras finanzas. Así, comenzamos a diseñar camisetas y a venderlas en la calle. in [visual] Compramos esta camioneta usada y la llamamos The Enterprise, y nos decíamos que iríamos valientemente a donde ningún otro vendedor de camisetas hubiera ido antes. Viajábamos en esta camioneta, y dormimos en ella todas las noches, durante cinco años.

Y si nos preguntaran si tuvimos éxito, por un lado, podríamos decir que no, porque realmente no estábamos construyendo un negocio sustentable, pero por el otro, nos habíamos propuesto evitar tener un empleo, y en eso tuvimos éxito. Entonces, estábamos vendiendo al menos suficientes camisetas para poder mantener vivo el sueño. Lo que no nos quedaba muy claro era cuál era ese sueño. Estábamos buscando algo; buscábamos lo que quizá pudiera convertirse en nuestra marca. Admirábamos a Nike en el mercado porque representaba la capacidad deportiva. Admirábamos a Ralph Lauren porque era un símbolo de afluencia y algo que mucha gente anhelaba y perseguía. Y aunque no eran esos los símbolos o ideas correctas para nosotros, buscábamos alto que representara lo que somos.

Durante esas conversaciones buscando una marca, también tuvimos conversaciones sobre cómo los medios nos inundan con información negativa—siempre reforzando lo que está mal en el mundo, en lugar de lo que está bien en el mundo.

Las noticias nos dan lo que está mal en el mundo, pero no nos da lo que está bien en el mundo. Y nos preguntábamos si, tal vez, nuestra marca pudiera simplemente celebrar lo que está bien para el mundo, en lugar de lo que está mal en el mundo.

Al investigar sobre la verdad de lo que está ocurriendo por ahí, descubrimos muchas estadísticas interesantes. Esto muestra que mientras que la pobreza es una problemática en el mundo, nos es un problema tan grande como lo era en nuestra historia reciente. El año 1800 no fue hace tanto tiempo—nuestro planeta tiene 4500 millones de años. En el año 1800, todos en el planeta Tierra eran pobres. Eso es lo que muestra esta gráfica. [visual] Si no eras el rey o la reina, entonces eras pobre. Y para “pobre”, alguien me preguntó recientemente, ¿cuál es tu indicador? ¿Qué métrica estás usando?” ¿Qué tal la hambruna? ¿Qué tal que tu familia sufriera por la hambruna, y no tuvieras ningún futuro potencial sustentable? A eso me refiero por pobre. Y hoy, en el próximo puñado de años, llegaremos a 10 por ciento o menos globalmente. Entonces, aunque no es perfecto, hemos mejorado dramáticamente.

La mortalidad infantil global significa el porcentaje de niños que mueren antes de cumplir seis años. Entonces, no la mortalidad de neonatos (que mueren antes de cumplir un año), sino morir antes de cumplir los seis. Es una estadística horrible, lo sé. Echa un vistazo; es casi 45 por ciento. [visual] Esos son los niños nacidos en el planeta Tierra en el año 1800. Hoy, aunque no es perfecto, es menos del 4 por ciento. Eso es una mejora impresionante. Entonces, la humanidad ha estado mejorando constantemente, y ¿con que frecuencia escuchamos esto? Nunca. Por eso es por lo que te sientes impactado ante estas estadísticas.

He aquí algo más de lo que tampoco se escucha. Escuchamos del racismo; escuchamos de sexismo; escuchamos de muchas cosas envueltas en ignorancia. A medida que el alfabetismo aumenta, las cosas que estaban sumergidas en la ignorancia, como el racismo, y el sexismo, se vienen abajo. Bueno, observen lo que está ocurriendo. [visual] Casi nadie sabía leer en el año 1800, y hoy, estamos llegando al punto donde 90 por ciento de la gente en el planeta tendrá la habilidad de leer. Ahora estamos al 84 por ciento, y está subiendo rápidamente. ¡Eso es una estadística sorprendentemente buena! ¡Es fascinante! ¡Vamos en la dirección correcta! ¡Qué sensación!

Entonces, ¿qué hacemos con esta información? Bien. Mi hermano y yo hicimos lo que la gente de Boston hace cuando está tratando de resolver algo: Agarramos la jarra y festejamos. Invitamos a todos nuestros amigos y les pedimos que nos dijeran qué pensaban de estas ideas. Desplegamos todas las ideas en la pared—dejamos que la gente escribiera en la pared. Mi hermano hizo una maqueta, y, de hecho, no decía "Life Is Good” (la vida es buena). Era una maqueta de un tipo con una sonrisa, una boina y gafas de sol. Abajo decía: “Pinta” porque se suponía que era un artista. Es el personaje que ahora Life Is Good tiene como suyo; se llama Jake. Y en esa primera fiesta, decía “Pinta” abajo, y sólo queríamos mostrar lo que los artistas como nosotros, no tenemos que ser almas obscuras, deprimidas y torturadas. Podemos interactuar en la sociedad y pasarlo bien, y quizás los artistas pueden celebrar. Pero había una mujer que se presentó a la fiesta. Encerró a Jake en un círculo y pintó una flecha dirigida hacia él, y escribió: “Este tipo tiene la vida resuelta.” Y eso nos impactó como tonelada de ladrillos. Dijimos: “¡Caramba!" Eso es una afirmación mucho mayor que “Los Artistas Pueden Sonreír”. Entonces tomamos esa idea, y la destilamos en tres sencillas palabras lo que ella había dicho: Life Is Good (la vida es buena).

Dos días después, salimos a la calle. Ese es Johnny, de pie en la calle, en Cambridge, Massachusetts. [visual] Y haríamos lo que fuera por vender camisetas. Si te fijas en nuestro póster, culparíamos a la gente hasta que compraran una camiseta para que pudiéramos siquiera probar un bocado en ese día. Pero ese día, vendimos 48 camisetas en 45 minutos. Eso tal vez no suene como la gran cosa, pero muchas veces, pasaba toda una semana sin que vendiéramos 48 camisetas. Y las vendimos en menos de 45 minutos. Entonces, esas tres simples palabras “Life Is Good” no sólo se vendió rápido, se vendieron rápidamente a gente de todos los ámbitos de la vida. Vendimos camisetas a un tipo corpulento, en una Harley, a un maestro burgués, a un chico punk con patineta y cabello morado y verde. Y eso nos dejó perplejos. Inmediatamente nos representó ganancias, y nos mostró que había un auditorio extenso.

¿Qué hacer después? No teníamos la menor idea, pero sabíamos que teníamos algo especial. Entonces, hicimos la siguiente cosa que la gente de Boston hace cuando tratan de resolver algo: Nos trepamos al Enterprise, nuestra camioneta, y condujimos a Cape Cod, y nos fuimos a nadar al océano.

Pensamos en meternos a la Madre Naturaleza; meternos a la Madre Mar, y ver si ella nos podría mostrar la siguiente idea. Nadamos por un rato, y se nos ocurrió la idea. Vamos al mercado de menudeo a tratar de vender esto. Hemos estado vendiendo directamente al consumidor en la calle; vamos a tratar de venderle esta gran idea a los revendedores. Entonces, anduvimos tratando de venderle a los revendedores, y al final de nuestro primer día logramos abrir una cuenta. Una mujer llamada Nancy, con una tienda de sandalias en la playa, compró 24 camisetas. Pasaron unos 10 días y nuestro teléfono sonó en el departamento. Y ella dijo: "¡Ea! ¡Adivina qué! Vendí todas las 24 camisetas de Life Is Good.” Dije: “¡Fantástico! Te vamos a embarcar más." Dijo: “Eso está genial, pero tengo una pregunta que hacerte. Si recuerdas, nuestra tienda está enseguida de la nevería. Y mi esposo y yo platicábamos y nos preguntábamos ¿qué tal si ese tipo, Jake, disfruta su helado porque cree que la vida es bastante buena cuando estás comiéndote un helado?"

Un pensamiento sencillo. Y continuó: “Mi pregunta es ¿Jake come helado?” Y le dijo: “No, pero va a comerlo.” Y Jake comenzó a comer helados. ¡Y adivinen qué! Cuando embarcamos las Camisetas al Cabo, con Jake comiendo helado, se vendieron mejor que los que sólo tenían la cara de Jake. Luego, nos puso en contacto con su cuñada, y su cuñada tenía una tienda de bicicletas de montaña y una tienda para excursionistas, en la ruta ciclista montañera en Vermont. Me puse al teléfono con ella, y me dijo: “Sí, Nancy nos dijo que las camisetas de Life Is Good son de sus mejores ventas. Queremos unas, pero queremos saber si Jake anda en bicicleta” Esta vez fui más allá y le dije: “No, pero lo hará si lo pagas por adelantado." Entonces, la cuñada de Nancy convino en pagar por adelantado, y de pronto, Jake comenzó a andar en bicicleta.

Bueno, este negocio nuestro era muy sencillo, y comenzó a crecer bajo nuestros propios pies. Y lo único que tuvimos que hacer fue andar por ahí preguntando a la gente qué les encantaba de sus vidas; qué querían celebrar en sus vidas. Podíamos celebrar la música. Podíamos celebrar la jardinería. Podíamos celebrar pintar. Podíamos celebrar cualquier cosa y todo, siempre y cuando fuese un estilo de vida saludable. Entonces, el negocio comenzó a crecer, y en los primeros cinco años con Life Is Good, creció hasta un negocio de unos 3 millones de dólares. Pensamos que eso estaba bastante bien. Avanzábamos con tropiezos, adquirimos nuestra propia bodega, dejamos de embarcar desde la cocina, y las cosas comenzaron a avanzar en la dirección correcta.

Luego ocurrió algo sorprendente: Gente que estaba pasando por momentos realmente difíciles no comenzaron a escribir cartas. Eran nuestros clientes. Voy a leer una carta de uno de esto dos chicos sobresalientes. [visual]

Queridos Bert y John,

Me llamo Alex. Tengo un hermano, Nick, y tenemos 10 años. Ambos tenemos retos extraordinarios en el mundo, pero al fin de cuentas, todavía nos tenemos el uno al otro. Ambos nacimos en forma prematura y pesamos menos de medio kilo, y teníamos mucho por crecer. Cuando yo nací, me tuvieron que amputar la pierna. Nick es legalmente ciego. Nick y yo tenemos todas sus camisetas, con todas las cosas que más nos gusta hacer, pero si nos preguntan qué es lo que más nos encanta y nos hace más felices y nos hace reír más que nada, es simplemente estar juntos. Yo sé que Nick tiene más retos que yo, pero él dice y hace cosas que me hacen reír y me olvido de que me siento mal. No sé cómo describirlo, aparte de sólo decirle que lo quiero. Ustedes son afortunados de tener también un hermano. [Aquí quiero dejar claro que él no conoce a mi hermano.] Espero que hagan cosas divertidas juntos.

Sus amigos, Alex y Nick

¡Caray! Bueno, quiero que sepan que he llevado conmigo esta carta en mi bolsillo por muchos años, y se la he leído a muchos, muchos públicos y compartido su historia porque son inteligentes y son valientes y ¿saben qué? Porque son optimistas poderosos. Se les entregaron cosas muy difíciles, pero ellos no se enfocan en eso. Ellos se enfocan en las cosas buenas; y miren esas sonrisas en sus rostros. [visual] Les ha funcionado bastante bien a ellos. Nos dieron un regalo genial porque nos permitieron nunca decir: “Estamos obligados a hacerlo." Nos dimos cuenta de que "Tenemos la oportunidad de hacerlo.” Tenemos la oportunidad de lavar la ropa. ¡La verdad! En 2018 ya ni siquiera lavas la ropa; lo hace una máquina. Así pues, debemos relajarnos y dejar de quejarnos. Tenemos la oportunidad de ir al supermercado. ¿Si podemos leer las etiquetas con nuestros propios ojos y entrar a un supermercado que está lleno de comida de todo el mundo, de qué nos estamos quejando? Estos chicos tienen oportunidad de hacer muchas cosas, y eso es de lo que nos escribieron. No están obligados a hacer las cosas, y no se quejan de ello. El agradecimiento es un super poder.

Recibimos otras cartas. Esta es Lindsey Beggan. [visual] Lindsey Beggan fue diagnosticado con cáncer óseo terminal. Tiene 11 años. Cuando los periódicos la entrevistaron, le preguntaron si entendía su prognosis. Ella respondió:” No creen que vaya a vivir más allá de un año.” Y el reportero preguntó: “¿Puedo preguntarte por qué usas un sombrero que dice Life Is Good?” Lindsay contestó: “Claro, porque antes de enfermarme, daba mi vida por un hecho. Pero ahora que estoy enferma, quiero asegurarme de que cada día cuente.” ¡Caray! Dinamita pura ¿verdad? Lindsey nos mostró que el valor es un superpoder. Los chicos nos pueden mostrar cosas sorprendentes, ¿verdad? Y ese estrés y esa preocupación por las cosas que no están bajo nuestro control n tiene ningún valor para nosotros.

Entonces, nuestras camisetas ahora predican el valor. Predican el valor y la diversión en formas saludables, de maneras que empoderen a la gente. Lo que comenzó a ocurrir fue que esas personas que nos escribían cartas crearon los valores de Life Is Good.

De modo que queríamos retribuir. Hicimos lo siguiente que probablemente cualquier persona en este salón hubiera hecho, la única cosa lógica. Abandonamos nuestro presupuesto de publicidad y comenzamos a auspiciar festivales de calabazas. Tiene mucho sentido ¿no? Esos festivales de calabazas han recaudado fondos y despertado conciencias por las familias con niños con enfermedades terminales.

Así: Esta es una fotografía de nuestro primer festival de calabazas. [visual] No fue la gran cosa, y echamos a perder todo. Se nos acabaron las calabazas; se nos acabó el helado de calabaza, se nos acabó todo lo que se puedan imaginar. Pero estábamos en Maine, y la gente iba a sus casas en sus camionetas pick-up y se llevaban más calabazas y compraban más helado de calabaza. Y recaudamos más de $80,000 en ese primer festival. Éramos una compañía de apenas 3 millones de dólares, y cada centavo fue para la gente que realmente lo necesitaba, y se nos volvió adicción.

Seguimos teniendo festivales de la calabaza, año tras año, y cuando estuvimos viajando en esa camioneta, creamos nuestra lista de cosas por hacer en la vida. Una de las cosas en esa lista era romper un récord mundial. Bueno, si no te graduaste como número uno en tu clase, y no eres deportista de clase mundial, para romper un récord necesitas hacer alguna tontería. Y eso es lo que hicimos. Rompimos el récord mundial del mayor número de lámparas de calabaza ahuecada encendidas en un mismo lugar y al mismo tiempo. Esta es una foto de cuántas. [visual] Mas de medio millón de lámparas de calabaza ahuecada encendidas en un mismo lugar al mismo tiempo. Rompió un récord mundial, pero francamente, ¿a quién le importa un récord mundial? Lo más importante es que se recaudaron más de medio millón de dólares, y cada centavo fue para los chicos que realmente lo necesitaban. Más de medio millón de personas llegaron al parque ese día, el parque público más antiguo de la nación, y fue una noche grandiosa para nosotros. Fue una gran noche para todos los voluntarios, y nos hizo aún más adictos que nunca.

De modo que lo que comenzó como una ayuda a los chicos, se convirtió en una parte integral de nuestro negocio como la Fundación para Niños Life Is Good. Y 10 por ciento de las utilidades, no importa lo que hagamos—vendiendo camisetas, con eventos especiales, vendiendo todo tipo de los otros productos que vendemos—no importa lo que sea, 10 por ciento de nuestra rentabilidad siempre es para los niños que enfrentan la pobreza, violencia o enfermedades que amenacen sus vidas. El 10 por ciento para los chicos está perfecto en cuanto a nosotros. Es nuestra forma de pintar una raya en la arena y decir, “No. No sólo en Navidad, no sólo en fin de año, sin todo el año, cuando hacemos camisetas estamos ayudando a la gente. Estamos haciendo algo especial. No somos sólo una compañía de ropa. Hay más significado en lo que estamos haciendo.” Escuchamos la conexión emocional con la gente, y alimentamos esa emoción.

Y ¿cómo reaccionaron nuestros empleados ante esto? Nos dicen en cada encuesta, año tras año, que la cosa más importante para ellos son los Niños. Saben que, si hacen un buen trabajo vendiendo camisetas, si hacen una buena labor diseñando gráficas, si hacen un buen trabajo en RH o Informática, están salvando vidas de niños, y eso le da nuevos bríos a su andar. En los fines de semana, no sienten que tienen que servir de voluntarios en algún lado. Ellos saben que, con sólo trabajar aquí, están haciendo cosas maravillosas, y es lo más galvanizado que hayamos hecho para nuestro personal. Hacen muchas cosas divertidas; pueden ver esto en nuestra junta trimestral. [visual] Y tenemos muchas carcajadas, generalmente a nuestras costas. Y compartimos información de alto nivel, acerca de lo que estamos haciendo con la compañía, pero lo más importante que hacemos es ayudar a los chicos.

Esto es en lo que quedó el festival de las calabazas; ahora es el Festival Musical Life Is Good. [visual] Recauda más de Un Millón de dólares cada uno, y hay grandes artistas, como Michael Franti en esté: Todos quienes se asisten saben que van a ver música grandiosa. Saben que pueden tomarse una cerveza helada justo como en nuestras viejas fiestas cerveceras. Saben que pueden disfrutar comida de la granja a la mesa. Pero lo más importante, saben que están hombro con hombro con otras personas que están ayudando, y es la humanidad reunida. Están viendo a más de 30,000 optimista racionales gozando de una fiesta y ayudando a la gente que realmente lo necesita. [visual] No sé qué estaría mirando este chico, pero lo dejamos fascinado.

Entonces, ¿Qué le pasa a este negocio nuestro? Aquí estamos en las hortalizas de calabazas, preocupándonos de cosas de las que no debemos preocuparnos. Todos los consultores dicen que estamos canibalizando nuestro negocio; estamos enfocándonos en los niños cuando deberíamos enfocarnos en productos de algodón, y patatín patatán. Entonces, seguimos haciendo lo que estaba en nuestro corazón. Nos seguimos enfocándonos en las cosas que pensábamos que éramos en realidad, y que realmente significaban ser parte de la raza humana, y lo que pasó es que nuestros clientes construyeron nuestro negocio. Realmente lo hicieron.

De hecho, continuamos cometiendo errores operativos, pero nuestros clientes nos han perdonado. ¿Por qué? Porque somos auténticos. Porque somos reales. En esta era, en esta edad digital, si dices que vas a hacer cosas y no las haces, la gente te hace garras el negocio. Pero si dices que vas a hacer las cosas y las haces, y te mantienes firme, no necesitas ser perfecto. No somos la gente mejor parecida. No somos los más rápidos; no somos los más fuertes; y no manejamos el mejor negocio del mundo, pero nuestros clientes están construyendo nuestro negocio, y estamos creciendo cada día porque creen en nosotros. Esa es la conexión. No puedes construir un negocio saludable tú solo. Tus clientes tienen que construirlo contigo. Ellos tienen que ser coautores de tu historia. Ellos tendrán que ser parte de tu historia. En la antigüedad, podías tal vez ser un comerciante inteligente y desarrollar tu negocio, pero esos días ya pasaron. Tienes que dar entrada a tus clientes, y ¡adivina qué! A lo mejor se oye aterrador, pero es divertido. Esta es una foto de Richard Branson y yo. [visual] No tiene nada que ver con mi platica; sólo quería que supieran que me junto con Richard Branson.

Así, este es nuestro libro. [visual] Todo mundo debe escribir un libro, y tratamos de evitarlo durante años porque todos querían que escribiéramos un libro de negocios, y sentíamos que éramos iguales a todos los demás que iniciaron en una cochera o en un camión, y no pensábamos que nuestra historia fuera algo especial. Y tal vez no, pero National Geographic fue inteligente. Se nos acercaron y nos dijeron: “No escriban un libro de negocios; escriban uno de autoayuda.” Nos gustó la idea porque nuestro negocio realmente se trata más de salud emocional, y eso es realmente de lo que les estoy hablando hoy. Tú conoces más de tu negocio que yo. No te voy a enseñar sobre manejo de tu patrimonio o inversiones. Yo no sé lo suficiente de eso. No llego a más de dos más dos, pero puedo hablarles un poquito sobre la salud emocional, y necesitas cuidarte. Necesitas atender tu propia salud antes de poderle ayudar a alguien más, y eso es de lo que se trata este libro. Este libro se trata de la gente que nos enseñó. Cada capítulo trata de uno de eso valores y de la gente que nos escribió y por qué esos valores son importantes.

Hay 12 valores, y en esta sencilla gráfica se muestra por qué acoger el optimismo habilita esos sencillos y perenes valores. [visual] Estas son cosas que existieron mucho antes que nosotros. Hace miles de años, ya existían, y seguirán existiendo para los hijos de los hijos de los hijos de tus hijos. De lo único que se escucha es de las tendencias hoy. Tienes que estar en tendencia para esto y en tendencia para aquello. Nuestra marca no se trata de tendencias. Nuestra marca se trata de humanidad y buenos valores—valores sencillos, perenes, familiares. De eso es de lo que se trata esto. Y, así, el libro se trata de eso. Realmente es sencillo, y está llena de anécdotas graciosas. Pero nos enseñan que las llaves a la felicidad están a nuestro derredor. Las llaves a vivir una vida plena somos todos a nuestro derredor, y eso no es ciencia de otro mundo. Es realmente sencillo. Lo único que tenemos que hacer es abrir nuestros ojos y tomar consciencia.

Así, salimos de gira cuando escribimos el libro, hicimos sesiones de libros autografiados, en Barnes & Noble, y ayudamos a muchas beneficencias con las que trabajamos, y fue muy divertido. Pero lo número uno, y lo más disfrutable, más impactante que hicimos en la gira fue visitar a esos niños que nos escribieron estas cartas, y ¡adivinen qué! Ya no son pequeñines.

¿Reconocen a esos dos? [visual] Uno de estos sigue teniendo sólo una pierna, y el otro, sigue aún sin ver muy bien, pero ¡adivinen qué! Siguen teniendo sus hermosas sonrisas. Son tipos maravillosos, jóvenes sorprendentes. A pesar de la adversidad que enfrentaron, han vivido una vida increíble. Siguen siendo felices, populares, y gozosos, y le están ganando la carrera de la vida. Realmente lo están disfrutando. Nosotros no hicimos nada excepcional. No les dimos a estas gentes cientos de miles de dólares. Nos sentamos en una banca de día de campo y almorzamos con ellos. Nos reímos a carcajadas. Nomás platicamos sobre lo que estaba pasando en nuestras vidas y lo que había ocurrido desde entonces. Les dijimos cuánto nos sentíamos inspirados con ellos. Se sintieron halagados. Nos dejaron encantados, y nos vamos a mantener en contacto con ellos.

¡Adivinen quién es este! Esta es Lindsey Beggan. Es la pequeñina que no pensaban que viviría más de un año. Bueno. Ahora vive en San Francisco. Tiene 28 años. Es inteligente. Tiene un gran éxito en su trabajo. Tiene que ir a sus citas anualmente para asegurarse que esas cosas aterradoras no regresen, pero está libre de cáncer, y en lugar de que yo les platique sobre lo que ha pasado en su vida, este es un breve video, y ella se los va a decir. [video]

Yo no tengo todas las respuestas del mundo, y nadie me trajo aquí para que les diera todas las respuestas. Yo sólo estoy compartiendo nuestra historia, y todavía seguimos aprendiendo hoy en día. Todos enfrentamos cosas. Una cosa que no podemos nunca hacer es juzgarnos unos a otros. Uno no sabe dónde ha estado la gente. No sabes lo que han tenido que enfrentar. Entonces, no juzgues a tus compañeros de trabajo. No juzgues a tus clientes constantes, ni eventuales, ni a los miembros de tu familia. Reconoce que todos tienen una lucha en la vida. Todos la tienen ¿verdad? Y reconoce que mientras más podemos enfocar al levantarnos en la mañana—lo que está bien con nuestras vidas, lo que tienen de bueno nuestras vidas—más podemos dedicar nuestros limitados recursos a esas cosas. Es así como podemos cultivar el bien para nosotros. Es así como hacemos crecer el bien para nuestros negocios. Los negocios pueden ser fuerzas buenas en el mundo, pero requiere de los individuos que operan esos negocios. Se requiere que tú y yo diariamente, nos preocupemos por nosotros mismos, y los levantemos y hagamos lo que nos toca. Enfocándonos en lo bueno en nuestras vidas.

Entonces, olvídense de mí. Tomen una página de mi mamá. Tomen una página de su libro. Comiencen sus juntas con “Platícame algo bueno que haya ocurrido hoy." Tomen una página del libro de Lindsey ¿verdad? Di que quieres hacer que cada día cuente. Y toma una página de esos chiquillos diciendo que vas a estar agradecido por cada día, y jamás dirás otra vez que tienes que hacer algo. No tienes que venir a esta conferencia. Tienes oportunidad de venir.

Jacobs

Bert Jacobs es cofundador y Director General de Life is Good. Lanzada en 1994, la compañía propaga el poder del optimismo a través de la inspiración del arte, una comunidad apasionada, y una labor no lucrativa sin precedentes. En sus inicios, a Jacobs le inspiraban las historias de adultos y niños que enfrentaron grandes adversidades. Life is Good dona al menos 10 por ciento de sus utilidades netas anuales a la Fundación para Niños Life is Good, que impacta a más de 120,000 chicos que diariamente enfrentan la pobreza, violencia y enfermedad.

 

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