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Avanza a ser Grande

Eric Boles

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Boles, un exjugador de la NFL y presidente de Game Changers, Inc., discute sobre cómo, para desatar el potencial, se requiere competir contra uno mismo, no solamente contra los demás competidores. Al evitar el conformismo y tener miedo al fracaso, al rechazo o a lo desconocido, podemos atravesar el temor rápidamente y maximizar nuestro éxito. Presentada en la Reunión Anual MDRT 2017.

Esto se llama Avanza a Ser Grande. Ese es el título. Se llama Avanza a Ser Grande. No contemplar ser grande, no planear ser grande; de hecho, es avanzar a ser grande. Ya lo sé. Ya me dijeron, y estoy consciente de que estoy hablando con los mejores. Y lo que se conoce en términos de mentalidad de los mejores, es que los mejores, siempre quieren mejorar Su meta siempre es mejorar. Entonces, quiere pedirles permiso, antes de realmente arrancar, de poder retarles, de proveerles algo de información que les permita ser lo mejor de ustedes mismos. La razón por la que debo pedirles permiso es—verán--tengo una toalla en mi mano ya que seguro voy a sudar con esto. Puede ser bastante emocionante.

Pero quiero estar seguro de que no vayan a confundir mi pasión con ira. No estoy enojado; simplemente soy extremadamente apasionado. Sí; sudo bastante. Mi madre dice que disque es porque soy especial; pero ya saben cómo son las mamás.

Vamos a entrarle a esto de Avanzar a Ser Grande. Es una verdad que los mejores siempre buscan mejorar. Uno de los retos que vienen con un desempeño que constantemente da lo mejor es que, muchas veces, hay cosas que están fuera de tu control. Así que no dedicaré mucho tiempo a esas cosas que están fuera de tu control, tales como cambios en las regulaciones o como las dinámicas del año pasado te permitieron ser efectivo y que ahora, este año, han cambiado. Hay toda una gama de dinámicas que nos impactan. No es ahí donde quiero enfocarme. Mi enfoque estará totalmente sobre ustedes. ¿Okey?¿Podemos hacer eso?

Entonces, vamos a entrarle. Cuando hablamos de avanzar a ser grande, ¿qué es de lo que estamos hablando en cuanto a develar?¿Que es lo que decimos que vamos a proveer? De lo que estamos diciendo que vamos a proveer es lo mejor que podemos ofrecer. Todo un nuevo estatus dentro de nosotros. Pero la grandeza tiene que desafiarse para que se manifieste. ¿Alguna vez te han dicho que tienes mucho potencial? ¿Alguna vez se han cansado de escuchar eso? Yo lo escuché por primera vez en el deporte—mis estudios son sobre atletismo, y yo jugué futbol americano. Lo siento por aquellos que no les interese o no lo entiendan, pero yo jugué futbol americano. Tuve un coach que me dijo alguna vez: “Dieciocho,”--jamás me llamaba por mi nombre. Me dijo: “Número 18, tú tienes mucho potencial.” Y fue muy bueno escucharlo porque—quiero que sepan que--esa fue la primera vez que me había dicho algo bueno este coach. Y le contesté: “Gracias Coach.” “No me lo agradezcas,” repuso. “Sólo significa que hasta ahora no has hecho nada."

No es así como definimos potencial en la forma en que lo voy a explicar. El potencial es capacidad latente. Es éxito no utilizado. Es todo lo que puedes ser, pero que todavía no eres; es todo lo que puedes hacer, pero que aún no has hecho. El potencial no tiene planes de retiro. Sea lo que sea que hayas logrado hasta ahora, no importa que tan grande sea, ya no es potencial. Cada vez que usas más tu potencial, descubres que hay un mayor potencial por alcanzar. Por eso sé, a ciencia cierta, que estoy hablando ahora con los mejores. Porque los mejores siempre quieren ser mejores. No mides el éxito basándote en quién sea tu contrincante. Tu éxito se mide con base en lo que ya has hecho con lo que ya está en tus manos, si es que me expliqué bien.

Para ponerlo más práctico, si ahora te me acerco, y tengo una bellota en la mano, y te pregunto bien sencillo, ¿Qué tengo en mi mano? muchos de ustedes dirían: Tienes una bellota en la mano. Gran observación. Algunos de ustedes, quizás más ilustrado, dirían: “De hecho, si tienes una bellota en la mano, pero en esa bellota hay un gran roble." Eso también es cierto. Pero alguien tal vez pudiera estar más ilustrado y diría: “Si, tienes una bellota en la mano, pero dentro de la bellota hay un roble. Pero dentro del roble, hay miles de bellotas.” Entonces, dependiendo de cómo veas la bellota, determinará cómo valoras a la bellota. Porque, en realidad, lo que tienes en una bellota es un bosque completo de robles.

La razón por la que señalo eso y lo enfatizo ante ustedes es que cuando uno piensa en aquel cliente, piensa en él como en un usuario constante, piensa en esas oportunidades Piensa en lo que ya está en tus manos. ¿Qué estás haciendo con ello? Lo que separa a los mejores de los mediocres, a los grandes del promedio, es lo que, con frecuencia, a nivel general, los mediocres siempre están pensando en las cosas que todavía necesitan para poder dar lo mejor de sí. Entonces, siempre es: ¿Qué más me necesito apropiar?¿Qué más necesito tener? Si tan sólo tuviera eso, o si tuviera esto otro; si me pudieras cambiar aquello. Cuando los mejore piensan: ¿Con qué cuento ya en mi posesión y cómo lo aprovecho al máximo? Eso no solo es cierto para el solista e independientes, sino que es cierto para todo líder. Eso es lo que piensan los grandes coaches sobre cómo funcionan los grandes líderes.

Muchas veces, descubriste de lo que eras capaz de hacer, debido a la presión a la que se te sometió. Por eso siempre me gusta correlacionar el potencial con los músculos del cuerpo.

Se les debe retar. Se les debe aplicar resistencia para que se liberen. Quiero asegurarme de que el reto que apliques a tu potencial no sean solo retos externos, sino internos. No esperemos hasta que las circunstancias externas nos exijan mejorar. ¿Por qué no mejor decidir ser mejores? Tomemos la decisión de mejorar. Y eso es lo que quiero repasar con ustedes ahora.

Lo último de lo que quiero hablar tratándose de potencial es que es muy importante adoptar na mentalidad de comenzar a medirte, no de que tan bien voy comparado por mi competencia, pero m[as importantemente, como voy contra mi mejor you. Esto es lo que diferencia lo promedio de lo mediocre.

Ahora, quiero que sepan que mi deporte favorito cuando estaba creciendo era el baloncesto. Creo que son mejor jugador de baloncesto que de futbol americano. De modo que cierto día en particular, cuando ya no jugaba futbol profesional, estaba jugando baloncesto en nuestro gimnasio local en nuestra colonia. Y llegué a casa y le platiqué a mi esposa. (Mi esposa se llama Cindy. Yo me casé hacia arriba, como muchos de ustedes.) Le dije: “Amor, hoy estuve imparable. Ni a ciegas fallaba. Fue maravilloso lo bien que me fue. Ya sabía que debí jugar baloncesto profesional en lugar de futbol profesional. Podría haber jugado en la Asociación Nacional de Baloncesto, con contrato garantizado. Ellos juegan bajo techo. Ellos no se lesionan. Digo, es maravilloso.” Y mi esposa me hizo un par de preguntas, bien sencillas.

La primera pregunta que me hizo fue: "¿Contra quien jugaste?" Eso me detuvo y dije: “No entiendo la pregunta.” Me dijo: “Nomás curiosidad. Dime contra quien estabas jugando." Y dije: “Jugaba contra mi amigo, Karl. Pero, amor, estuve increíble. Me estás cambiando el tema.” Me dijo: “No, permíteme continuar. Que tan alto es Karl?" Le dije: “Mide como 1.75 m. Pero yo mido 1.93 m. Y buen, amor, él es bastante, pero bastante fuerte.” Me dijo: “Okey.” Y luego me hizo la siguiente pregunta. “¿Qué edad tiene Karl?" Ahora, deben tomar en cuenta que yo frisaba 29 en esa época. “Él tenía como 46, Corazón. Pero se mantienen en excelentes condiciones." Y cuando terminó de preguntar, nomás se retiró. Me quede como: ¿Qué pasó?

Entendí la historia y la moraleja, y es lo mismo que les quiero decir a todos ustedes: Para muchos de ustedes, los de grandes producciones, sus cifras son fantásticas. La gente les reconoce como los mejores. Pero la pregunta no es que tan bueno eres contra tu competencia. Y la razón por la que no quieres que esa sea la pregunta es porque existe la probabilidad que tu competencia no sea tan buena que digamos." Esto no es algo para menospreciar a nadie; simplemente es algo que hay que tener en mente. Puedes seguir siendo el primero y aun así tener un desempeño por abajo de lo que es tu potencial

El gran coach John Wooden lo dijo mejor. Dijo que todos tenemos un desempeño varios niveles abajo, porque nadie maximiza todo su potencial. Me muestras un líder, me muestras un coach, me muestras un padre cuyo estándar sea liberar su potencial, en lugar de sólo ser el primero, y verás subir el rendimiento de todo el equipo, de todo el grupo, de toda una familia. Porque el estándar no es solo ser un poco mejor que contra quien estés jugando, la norma es qué tanto de tu potencial estás realmente liberando

Antes de seguir adelante, quiero que tengan esto en mente. Quiero que se imaginen que todo el éxito que ya han alcanzado todavía cabe dentro de esa imagen de la bellota. Y ese roble es lo que todavía te queda que aún tienes ahí

¿Qué es, entonces, lo que impide que liberemos este potencial? Es en eso en lo que quiero que dediquemos el resto de mi tiempo Cuatro sencillas cosas en su mentalidad. No les estoy dando nada desde el punto de vista técnico. Quiero compartirles algunas cosas que están ahí, todo alrededor de su mentalidad. El cómo piensas. Bien. Habiendo dicho eso, ¿qué nos puede estorbar? Cuatro cosas.

Una es una mentalidad. Yo estoy bien, así como estamos. Otra forma de decir esto es conformismo. Yo sé que tal vez no todos estén familiarizados con el futbol americano, pero entenderán el siguiente principio. El equipo deportivo que más te entusiasme, sea de lo que sea, buscan la delantera. Toman riesgos. Intentan y se arriesgan. Hacen todo lo necesario para tomar ventaja en el encuentro o en el juego en el que estén. Y ahora, comienza a acercarse el final del partido, y ¿qué es lo que comienzan a jugar? En el futbol americano, le llamamos “defensa preventiva.” Comienzan a jugar para no perder, en lugar de mantenerse agresivos para ganar. Comienzan a tratar de protegerse en lugar de continuamente ir por más. Se relajan, y permiten la única regla, que es lo que realmente evitar los riesgos. Comienzan a permitir que lo bueno estorbe a lo grandioso. Comienzan a permitir que el buen desempeño, les impida lograr el desempeño grandioso. Un buen resultado puede impedir y estorbar a un resultado grandioso. Ya llevamos una delantera mayor a la que habíamos previsto, de modo que lo que comenzamos a hacer es jugar a lo seguro. Y esto es una mentalidad, y es una mentalidad peligrosa porque te impide avanzar más. No hay un status-quo. Una de dos, o estás mejorando o estás yendo en la dirección opuesta. Como diría mi mentor: “Eric, o estás verde y creciendo, o estás maduro y pudriéndote, y eso no tiene nada que ver con la edad."

Una de las cosas que sí le pregunté fue, "Bueno. ¿y se vale a veces avanzar con el puro vuelo? Digo, debería estar permitido eso, de vez en cuando, ¿no?” Y la respuesta que me dio fue: “Por supuesto que está bien irte con el puro vuelo, pero ten esto en mente. Para avanzar solo por impulso, necesitas ir cuesta abajo." Muéstrenme un buen matrimonio, ¡maravilloso! Pero no permitan que un buen matrimonio impida alcanzar uno grandioso, o que un buen año nos implica lograr un año grandioso. De hecho, construye arriba de él.

Hay una cita de un caballero llamado Eric Hoffer, y creo que es importante que la entendamos bien. Eric Hoffer dijo: “En tiempos de cambio, los que aprenden heredan la tierra, mientras que lo que ya aprendieron se encuentran perfectamente equipados para tratar con un mundo que ya dejo de existir.” Esto significa que es peligroso en esta época en que vivimos, ser un sabelotodo. Es mucho mejor alguien que aprende de todo, alguien que no pierde su curiosidad. Los líderes se hacen, lo cual es maravilloso. Pero lo bueno de ser un líder que es aprende es que los que aprenden típicamente son los ganadores. Y si queremos continuar en ese proceso, necesitamos asegurarnos de que sigan adelante.

Pero la mentalidad lo es todo. Yo estoy bien, así como soy, pero puedo ser mejor. Yo soy un gran líder. Lo que no soporto es los idiotas con los que tengo que trabajar. Yo soy un gran esposo. Sólo que mi esposa... ella no se da cuenta de lo afortunada que fue de tenerme a mí, ¿verdad? Y podemos repasar toda la lista de arriba abajo, y la culpa nunca es nuestra; es de ellos. Y esa actitud es peligrosa.

Los siguientes tres, sin embargo, son el enfoque principal: miedo a lo desconocido, miedo al fracaso, miedo al rechazo.

El primero tiene que ver con el miedo a lo desconocido. Se ha dicho que la gente prefiere la infelicidad más que la incertidumbre. Prefieren estar infelices con certeza, que tomar un riesgo y pasar por el proceso de la incertidumbre para obtener lo que realmente desean. ¿Por qué es esto importante para los líderes? Ahí es donde tienen que liderar. Así es como lo debemos hacer, pero debemos practicarlo nosotros. Entonces, cuando te sientes a pensar sobre el temor a lo desconocido, el miedo a la incertidumbre, en otras palabras, el miedo al futuro: si no sé cómo va a ser el futuro si es incierto, voy a luchar para mantener lo que existe actualmente.

Uno de los mayores recursos de fuerza en los lideres es su visión fija. Tienes una imagen de cómo sería el futuro. Entusiásmanos más acerca del futuro para que estemos dispuestos a pasar por el periodo de incertidumbre, a fin de llegar hasta allá. Cuando hablamos del temor a lo desconocido, y vencerlo, sólo es cuestión de hacer conocido lo que es desconocido. Es todo lo que hacemos.

Otras palabras domingueras son: visión y proyecciones. No, sólo es determinación de metas. Lo hacemos todo el tiempo. Es un principio fundamental. Es sencillo: No es más que decidir cómo queremos que sea el futuro, decidiendo qué queremos ver en él y entonces diseñarlo. Eso es todo. Y necesitamos más líderes que hagan precisamente eso. Muchas veces, cuando la gente se resiste a un cambio, no es que estén en contra del cambio, sólo que no logran visualizarlo. Saben lo que está ocurriendo ahora, aunque se quejen de ello. Y no saben cómo irá a ser el futuro. Eso es lo que debemos atender aún con más intensidad.

Puede ser que hayas tenido una imagen de la visión para hoy, ¿pero tienes una imagen para mañana? Como me preguntó un caballero en alguna ocasión: “Eric, en un año vas a llegar. La pregunta es adónde. “Llegarás al destino seleccionado o a un destino desconocido?

Lo siguiente que tenemos es el miedo al fracaso. Quiero hablar acerca del temor al fracaso de manera bien breve. El miedo al fracaso es interesante. Un triste mantra que la gente usa es Si al principio no lo logras busca pronto a quién culpar. No es el mejor mantra del mundo, ¿verdad? Pero literalmente, aprender de los errores, acoger los errores--en estos tiempos de cambio en que vivimos, las cosas cambian demasiado aprisa como para no permitir errores y fallas como cosas de las que podemos aprender. Muchas veces, la gente renuncia antes de fracasar. ¿Por qué renunciaste? Porque fracasé. No. Fracasaste porque renunciaste. Estamos en un momento en que debemos aprender más de los intentos de nuevas cosas y hacer distintas cosas de una manera en que nunca las hicimos antes.

Y esto no es nada más para su industria. Todas las industrias están pasando por esto ahora. Es una nueva mentalidad.

Ya no podemos temer al fracaso; debemos celebrar el fracaso y aprender de ellos juntos. Debemos aprender de las experiencias de los demás. Una cosa que quiero enfatizar, que tiene que ver con el temor al fracaso, es cómo eliminamos ese miedo de un ambiente en particular. Los líderes de la industria y los coaches de cambio hacen esto constantemente. Debes estar dispuesto a compartir tus propios valores. Ustedes deben estar adonde llegaron, es maravilloso. Cada uno de ustedes es exitoso. Pero lo que la mayoría de su gente necesita escuchar, así como aquellos que les rodean, no son sus historias de éxito, sino más bien, los momentos de fracaso que han vivido y como los han superado con resiliencia. Cuando escuchan esas historias, eleva su confianza de que pueden cometer errores, y que hay vida después de los errores también, porque ustedes son un ejemplo vivo de ello. Entonces, ¿cómo se supera el temor al fracaso? Nosotros celebramos el fracaso. ¿Cuál es la mejor manera de celebrar un fracaso? Habla de los tuyos. Úsalos como experiencias de aprendizaje para aquellos que te rodean.

Y, por último, tenemos el temor al rechazo. El miedo al rechazo se manifiesta en la capacidad o incapacidad para dar o recibir retroalimentación. Piensa en donde estaríamos muchos de nosotros si no tuviéramos miedo a la palabra no. Mucha gente no tiene lo que quiere. No han logrado cerrar las ventas que quieren. No han tenido el impacto que quieren, simplemente porque ya no quieren escuchar la palabra no. De modo que tenemos que hacer mucha planeación y programación y planear estrategias cuando solo se requiere la conversación con una persona, y con ello podrías haber llegado al lugar a donde querías llegar desde hace mucho tiempo. Pero evitamos esas conversaciones. Les sacamos la vuelta. De hecho, no solicitamos la retroalimentación que necesitamos

Antes pensaba, Si mi esposa no se ha quejado de nada en los últimos seis meses, debe ser que está contenta. Un pequeño gran error. Estoy trabajando basado en mala información. Principio clave: Tus acciones y decisiones son solo tan sabios como la información en la que se basan. A falta de buena información, vas a tomar malas decisiones. Entonces, ¿cómo se consigue buena información? Debes pedirla. Y para pedirla, vas a sentar la ansiedad que se va activar. ¿Qué es? Es el temor de lo que podrías escuchar.

Ahora menciono estos tres; esos son tres temores. Y los voy a resumir en un solo ejemplo. Tres temores. El temor a la incertidumbre. ¿Cómo vences eso? Estableciendo algunas metas. Miedo al fracaso. ¿Cómo manejas el temor al fracaso? Al celebrar los eventos y reflexionar en tus errores. Lo que aprendes y que, de hecho, celebras, fluirá permeando al resto de tu organización y tu equipo. ¿Cómo superas el temor al rechazo? Nomás pides retroalimentación. Deben dar retroalimentación; deben pedir retroalimentación.

Pero para hacerlo realmente práctico, permítanme volver a mi año de novato, cuando jugaba con la Liga Nacional de Futbol Americano. Yo era receptor de ala. Eso significa que mi trabajo era atrapar el balón. Pero a fin de salir al campo, yo tenía que jugar con lo que se llaman “equipos especiales”. Y para estar en el campo, estoy en el equipo de arranque como volante. El papel del volante en el equipo de arranque es correr campo abajo lo más rápido posible. Hay una formación en el futbol americano que se llama cuña. Una cuña se compone de cuatro hombres cuyo cuellos y hombros están todos amarrados. Deben ser individuos masivos. Y se trababan de brazos y juntos corría al frente, y mi labor era correr justo atravesando la cuña. Es un trabajo muy tonto, nomás lo digo para que me entiendan. No hay nada bueno en esa labor. Nomás quiero que todos sepan lo tonto que es realmente este trabajo. Ahora, mi trabajo era correr campo abajo, atravesar la cuña, taclear y romper la cuña para que otros puedan pasar o hacer la tacleada.

Bueno, pues en un juego en particular, entré al campo. Iniciamos con la patada. Debían haberme visto. Voy corriendo, y voy llegando. De pronto, se arma la cuña, y caigo en la cuenta de que mi función es atravesar esa cuña. Pero si la atravieso, hay una gran probabilidad de no salir con vida. Entonces, comienzo a planear estrategias, a buscar soluciones. Y pensé que si rodeaba la cuña y entraba desde atrás y hacía la tacleada: ganar-ganar, yo viviría, Hice la tacleada. Cero daños. Parecía perfecto. Así que eso hice. Y le saque la vuelta completamente a la cuña. Llego de agrás, hago la tacleado.

Sin embargo, lo que paso, fue que yo debí hacer la tacleada en la yarda 20 en cuanto a la distancia. Yo hice la tacleada en la yarda 40, lo cual significa que ganaron 20 yardas. Tenían un muy buen mariscal de campo. Se llamaba Dan Marino Jugaba con los Delfines de Miami. Terminamos perdiendo el juego debido a lo que ocurrió. Él solo tenía que avanzar 40 yardas, 20 yardas para anotar, y terminaron por lograr la anotación.

Y esto es lo que pasó. Me fui a la banca. Mis compañeros me felicitaban por la tacleada, porque con mi tacleada había evitado que el tipo corriera hasta atrás. Otros me decían: “Eric, buen trabajo. Fantástico.” Lo que pasó, sin embargo, fue que el lunes, vimos el video del juego. Y cuando lo corrimos, con todo el equipo viéndolo, y pudimos analizar y evaluar con retroalimentación, lo que ocurrió durante el juego. ¿Qué ocurrió cuando recién entramos al campo? ¡Se ve en la pantalla que el número 18, o sea yo, en lugar de romper la cuña, corrió rodeando la cuña! Como resultado de haberle sacado la vuelta a la cuña, terminamos por perder posición en el campo, y perdimos el juego. Para acabar pronto, hubo gentes que perdieron sus empleos ese año. No llegamos a los playoffs ese año. Nadie culpó, externamente, al número 18, el novatito que no hizo su trabajo. En la junta, mi coach me miró y me dijo: “Dieciocho, si pudiera recortarte en este momento, si pudiera despedirte en este momento, lo haría. Porque tu miedo nos costó. Porque le sacaste la vuelta a la cuña en vez de atravesarla y romperla. Esta es la consecuencia que enfrentamos. Nadie te va a culpar, pero todos en este salón sabe que fue por ti que perdimos.” Mi respuesta fue: “Pero es que yo soy receptor lateral de ala. Para comenzar yo estoy para ir a golpear gentes. No me contrataron como golpeador. Me contrataron para atrapar el balón." Después ponerse como un loco, me miró y me dijo: “No acabas de entender, ¿verdad? Eres jugador de futbol. Eres un Jet de Nueva York. No eres nada más un receptor de ala."

Los líderes hacen lo que se tenga que hacer. Los líderes no hacen lo que quieren hacer. Me dijo: “No acabas de entender: el miedo es egoísta El temor te consumió por cómo te impactan las cosas. Como resultado, Eric, decides ser egoísta, y le cuesta a todo el equipo.” Y terminó con esta reflexión para mí, que yo les dejo a muchos de ustedes: Dijo: “La manera en que haces una cosa, es la misma para todo lo que haces.” Di un paso atrás y reflexioné sobre mi historial de años. Y encontré otras ocasiones en que también le saqué la vuelta a la cuña. Muchas veces caminé el trayecto en lugar de correr; y debí romper la cuña, conversando con mi hija adolescente, pero en lugar de eso, me seguí de largo. Muchas otras veces, en el manejo del desempeño liderando gente, debo tener conversaciones serias con los miembros de mi equipo que no están desempeñando al nivel que deben. Pero en lugar de esa conversación, me seguía de largo, usando esa estrategia llamada esperanza, de que todo mejora por su cuenta si no le metes mano.

No puedo acabar de explicarles las muchas veces que le he sacado la vuelta a la cuña, en lugar de tener esas conversaciones con mi esposa; las evito. De lo que les estoy hablando ahora es de la cuña que se te está formando en la mente. ¿Cuál es esa cuña a la que le estás sacando la vuelta? ¿Qué necesitas para correr y atravesarla? Lo que te haya venido a la mente ahora, esa es. Por favor, no permitan que se les escape de la mente.

Fíjense en lo que les acabo de dar. Correr atravesando la cuña colapsa el tiempo. Sacarle la vuelta a la cuña te cuesta tiempo. Jamás lo puedes recuperar. Tu éxito, muchas veces, puede ser medido por el número de conversaciones incómodas que estás dispuesto a tener. Queda claro que ustedes tienen el potencial de la grandeza, pero ésta es el resultado de hacer las cosas que son difíciles, no las cosas que son rápidas, y no las cosas que son fáciles. ¿Cuál es esa conversación que necesitas atravesar?¿Qué es eso que necesitas pedir?¿Cuánto te está costando el temor?

Alguien me preguntó: "Eric, ¿cómo haces para simplemente evitar el miedo?” No lo evitas. Corres y lo atraviesas. Y es como me dijo mi mentor sin vacilar: "Eric, considera esto: El temor es el umbral que atraviesas, no la morada en la que resides." Siempre es parte de la transición. Entonces, este es el reto que les quiero dejar hoy: La grandeza es para ustedes. Tienen todo lo que necesitan para estar en tu mejor momento. Lo que acabo de ofrecerles es una herramienta que les permitirá estar en su mejor momento por mucho más tiempo.

Eric Boles, Presidente de The Game Changers, Inc. Mediante una combinación de coaching, consultoría y capacitación, y ayuda a las organizaciones a comprimir el tiempo, alcanzar metas rápidamente y funcionar dentro de su propósito y valores. Los resultados de las organizaciones son reales y poderosos. Muy aclamado como orador magistral, Boles comparte su experiencia inspiradora y desafiante a miles de líderes cada año. Ha compartido su pericia sobre el liderazgo, cambios culturales, dinámica de equipos, y óptimo desempeño, con clientes tales como Hasbro, Kraft Foods, New York Life, Asociación Nacional de Realtors, y Swizz Re. Antes de convertirse en una autoridad en óptimo desempeño, Boles aprendió sobre dinámica de grupos y liderazgo como jugador en la NFL.

 

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