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Nuestra Propia Evolución

Juan Enriquez

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Enriquez, una de las máximas autoridades en el mundo sobre investigación genómica y sus usos y beneficios, disertará sobre el inmenso efecto dominó en la innovación y el cambio, ya sea en términos del éxito de Uber, o el trabajo de clonación y de la mutación aleatoria. El impacto, diserta, es que estamos controlando la evolución. Presentada en la Reunión Anual MDRT 2017.

Voy a comenzar con unas preguntas rápidas. Lo que quiero que hagan es que, en 20 segundos, nombren tantas compañías norteamericanas, grandes, como puedan, que no hayan existido aún hace algunas décadas. Y, luego, en 20 segundos, quiero que lo intenten con compañías europeas importantes.

Voy a platicar un poco sobre la diferencia entre Europa y Estados Unidos como sistemas, ya que, en Europa, si eres el tesorero, o eres el director de finanzas, si tú administras una empresa, probablemente estés dirigiendo una empresa que ya ha existido por un buen tiempo. Así, hay varias grandes marcas europeas. Tenemos a Louis Vuitton; está Channel; está Ferrari. Hay toda una serie de compañías que son extraordinarias, pero en Estados Unidos hay un sistema diferente, y es un sistema donde las compañías y las industrias explotan una y otra vez.

Por lo tanto, es muy raro encontrar en Estados Unidos empresas manejadas por la quinta, décima o decimoquinta generación. Y eso se ve reflejado en la volatilidad bursátil de la tecnología. Si consideras las acciones tecnológicas, que fueron las acciones más valiosas en Estados Unidos en el año 2000, tienes trabajo para todos por los próximos 13 años. Y lo que vamos a ver es que tres de esas compañías están mejor 13 años después, tras de todo el duro trabajo y tiempo extra. Y el resto de las máximas compañías tecnológicas de S&P 500 perdieron valor o han desaparecido por completo.

La razón por la que ocurre esto es porque los start-ups—muchas de las compañías en las que pensaste, tienden a desplazar no sólo a las compañías existentes, sino a toda la industria. Pero, mientras tanto, son las que generan los empleos.

Y lo que típicamente ocurre en una economía es que las grandes compañías—las Fortune 500—se fusionarán y luego se racionalizarán.

Recortarán los costos, y eliminarán las áreas de duplicación en marketing o en contabilidad o en alguna otra área, mientras que las start-ups, están creciendo 30, 40 y 50 por ciento por años, y son las que generan la mayoría de los empleos. Y la diferencia entre un 40 por ciento de tasa de desempleo entre la juventud de España y una tasa de empleo casi total en Estados Unidos es la capacidad de innovación, de crear nuevas empresas.

Es algo muy incómodo, pero es algo bastante efectivo, ya que representa aproximadamente 0.2 por ciento de los Estados Unidos. Se ha invertido en el PIB a través de los capitales de inversión. Y eso representa 21 por ciento de la producción económica de Estados Unidos. Así, las compañías en la que pensaron, las compañías que pudieron recordar se han vuelto globales; compañías enormes que a arrancaron con inversiones iniciales relativamente menores. El error que suelen cometer las empresas es que se enfocan en los dividendos trimestrales; se enfocan en sus competidores; y se enfocan en la gente que está en sus mismos giros de negocios. Ignoran estas olas tecnológicas, y estas olas de tecnología son las que suelen sobrecargar sus sistemas existentes. Es por eso por lo que aún las Fortune 500, a lo largo de 13 años, pueden verse diezmadas y hasta desaparecer.

Permítanme dar un ejemplo con Uber. Mucha gente piensa en Uber como una aplicación que está en tu teléfono, y ésta te consigue un automóvil. Existe un debate con la compañía de taxis y hay un debate con el municipio, y hay un debate con la empresa. Pero Uber es, de hecho, algo que es muy diferente a todo eso.

En primer lugar, en su última valoración—y desconozco si es una valoración sustentable—la compañía tenía un valor estimado de $68 mil millones de dólares. Toda persona en Uruguay se levanta por la mañana—todo médico y abogado, todo burócrata, todo empresario, todo vendedor o cocinero—trabajan sus 10 a 12 horas por día. Trabajan su tiempo extra. Trabajan en sus fines de semana. Y, aun así, no generan tanta riqueza como Uber lo hace, como una sola compañía, en términos de valoración.

La segunda cosa que ocurre con Uber es que, si te transportas en automóvil menos de 10,000 millas, es más barato usar Uber. Los automóviles se están convirtiendo en pisapapeles gigantes. Imagínense un vehículo que casi todo el tiempo está estacionado afuera de la escuela, o del centro comercial, o de la sala de cine; o simplemente está sin uso, en tu cochera o en el estacionamiento de tu oficina. Realmente es caro poseer un automóvil. Y es el segundo gasto más oneroso que tienen la mayoría de las personas. También debes asegurarlo; tienes que repararlo; debes estacionarlo, y son toda una serie de gastos implicados en la propiedad de un vehículo, que merman tu bolsillo. Así, sí lo vas a conducir menos de 16,000 km por año, la mayoría de las personas descubren que les cuesta más barato usar un Uber, a menos de que vivan en una zona alejada de la zona urbana.

Eso significa que, aproximadamente, 22 por ciento de los usuarios de Uber, hoy por hoy, no están comprando automóviles. Y eso tiene consecuencias reales, ya que significa que estás afectando los enormes sistemas de manufactura. Y la manufactura y compra de automóviles y los lotes de automóviles no son lo único que se afecta; existen tecnologías paralelas, como los vehículos auto-conducidos de Google, que permite a los vehículos ser conducidos sin necesidad de chofer. Y esa, entre todas, es la mayor variable de costo en un Uber. De modo que, tener estos vehículos autónomos, significa que puedes reducir el costo de un Uber aún en un 50 por ciento adicional y, aun así, tener utilidades.

La consecuencia de esto no es sólo que está desplazando a un enorme número de trabajadores, sino que también está cambiando radicalmente la forma en que mucha gente compra automóviles. Porque, a estas alturas, a menos que realmente vivas muy alejado, o a menos que realmente te muevas mucho en tu automóvil, realmente no tiene mucho sentido poseer un automóvil propio, considerando estos costos.

Las cadenas de suministro global comienzan a cambiar. Comienza a cambiar el lugar donde se ensamblan los autos, y cuántas unidades se venden. Los lotes de autos usados comienzan a cambiar. La manufactura acerera comienza a cambiar. Y realmente son afectaciones tremendas; todo porque tienes un botoncito negro en un rincón de tu teléfono celular. Podrías ver caer las ventas de automóviles en un 90 por ciento, tan sólo, mientras piensas en sistemas así. Debido a que los automóviles comienzan a operar como los aviones. Los aviones nunca están quietos, a diferencia de los automóviles que, en promedio, pasan 22 horas del día estacionados.

Un efecto secundario de tener Uber y vehículos autónomos es que los idiotas que se estacionan en doble fila, comenzarán desaparecer. Cuando haces algo así, bloqueas una cuarta parte, una tercera parte, y en veces, hasta la mitad de la calle, solo porque vas a recoger tu ropa de la tintorería, o vas a recoger una pizza. Con los vehículos autónomos, ya no tendremos carros que se estacionen en doble fila ¡Ah! Y, por cierto, ya no veremos carros estacionados junto a la acera. Entonces, no son sólo las dobles filas, sino que los estacionamientos mismos comenzarán a desaparecer, ya que dichos vehículos ahora estarán constantemente circulando.

Se comienza a rediseñar nuestro entorno urbano. Así, de pronto, los centros comerciales comienzan a verse muy distintos. Los estacionamientos se podrán convertir en tiendas adicionales o en áreas verdes o áreas de esparcimiento. La forma de construir cambia, la arquitectura de los edificios cambia, y el costo de construcción comienza a reducirse porque ya no será necesario construir todos esos espacios de estacionamiento.

Los costos implícitos de infraestructura comienzan a reducirse marcadamente. Igualmente, ya no se necesitarán tantos carriles en las carreteras. Ya no se consumirá tanto cemento. Ya no se consumirá tanto acero. Y sé que esto puede incomodar a muchos de ustedes, pero aún los abogados comenzarán a tener menos trabajo. De modo que todos los anuncios panorámicos que ofrecen abogados que te ayudarán en caso de que sufras un accidente comienzan a desaparecer, y, por cierto, la industria aseguradora comienza a restructurarse. Un buen trozo de la industria aseguradora es para asegurarse contra accidentes automovilísticos. Es la causa número uno de muertes para gente entre 16 y 65 años. Eso comienza a descender significativamente. No necesitas un seguro, aún bajo las normas automovilísticas actuales, hasta el grado en que la gente que produce los vehículos autónomos está dispuesta a asegurarte gratis, en la compra de sus vehículos.

Una segunda tecnología de gran impacto en la que quiero que se enfoquen es la capacidad de imprimir en tercera dimensión. La mayoría de ustedes probablemente aún no tengan en casa una impresora 3-D, a menos que tomen muy en serio sus pasatiempos. Pero, poder imprimir en 3-D significa que tienes una máquina de fax que es tridimensional, justo a un lado de tu teléfono en casa. Si te falta una pieza de ajedrez porque tu primo la perdió, puedes simplemente volverla a imprimir. Si quieres rediseñar una pieza de ajedrez o un juego completo, lo bajas y lo reimprimes. Si perdiste un tornillo de tus gafas, lo vuelves a imprimir. Y, de nuevo, esto comienza a modificar las cadenas de suministro. Comienza a cambiar dónde produces las cosas, y cómo las produces. Y esto está ocurriendo muy rápidamente.

Con el primer Tesla, una de las cosas que ocurrieron fue que, después de esperar dos años para que saliera este Tesla, uno de los primeros compradores fue al Starbucks, compró su café, regresó y no encontró un portavasos donde colocar su tasa de café. Buscó y reconoció que no había un portavasos, ni en la consola central, ni en alguna puerta. Le pareció muy extraño. Y, para una automotriz tradicional, lo que debería haber ocurrido es que el comprador hubiera vuelto con el vendedor, a la agencia, para preguntar: “¿En dónde está mi portavasos?” El distribuidor hubiera contestado: “¿A qué te refieres?” Al momento, hubieran revisado el auto juntos, luego hubieran verificado el catálogo de accesorios opcionales. Luego, hubieran llamado a la fábrica para preguntar: “¿No hacen estos autos con portavasos?” La fábrica hubiera contestad: “No, pero es una buena idea; la vamos a analizar.” Luego, le hubieran preguntado al área de Investigación y Desarrollo por qué no colocaron un portavasos. El Depto. de I & D lo hubiera estudiado. Hubieran pedido un presupuesto para ver si sería útil incluir un portavasos en el auto. Hubieran diseñado el portavasos. Lo hubieran llevado a la Feria Automotriz en Detroit. Le hubieran preguntado a la gente en la Feria Automotriz: “Oigan, ¿les gusta esto?” Hubieran dicho que sí. Entonces, hubieran adaptado sus fábricas, después de recibir el presupuesto. Finalmente, tres años más tarde, hubieran lanzado un modelo con un portavasos.

El propietario del Tesla hizo algo muy distinto. Lo que hizo el flamante propietario fue irse a casa. Uso su computadora para diseñar, no sólo un portavasos, sino algo que también sujetara su teléfono, y un portalápiz, y algo para acomodar sus cintas, CD o cualquier cosa que tuviera. Y entonces, bastó con imprimir en 3-D e instalarlo en su automóvil.

Pero la historia no termina ahí. Porque esa no es la razón por la que esto me parece interesante. Lo que siguió es que lo subió a la nube. De modo que, para esa tarde, ya todos los dueños de un Tesla que hubieran visto el mismo problema—“Necesito un portavasos”—tendrían los planos para imprimir en casa un portavasos, o rediseñarlo desde cero. Y, claro, no es sólo que puedes diseñar el portavasos; también puedes rediseñar los espejos retrovisores del vehículo. O podrías rediseñar los rines de las llantas. O podrías rediseñar los parachoques. Y lo que está comenzando a ocurrir es que el consumidor se está convirtiendo en la persona que rediseña el producto en sí. En lugar de tener un único espacio centralizado para Investigación y Desarrollo, comienza a haber clientes que están imprimiendo y compartiendo.

Piensen en un sistema así—tiene un sinfín de consecuencias. Hay empresas que comenzarán a asustarse con esto, y van a decir: “¡Oye! Yo no quiero que le metas mano a esto; si lo hacen nulificarán la garantía.” Esas no son empresas muy inteligentes.

Las otras compañías van a comunicarse con sus clientes constantemente. Van a obtener retroalimentación de los consumidores, y los rediseños vendrán de los clientes, y van a hacer que sus productos se reproduzcan rápidamente en toda una serie de giros y modificaciones del producto. Y la velocidad a la que ocurre es bastante extraordinaria. Veamos esta motocicleta, totalmente funcional. Fue impresa en Autodesk en cosa de cuatro horas. [visual] De nuevo, cómo se hacen las cosas y dónde se hacen va a cambiar de una manera absoluta y fundamental.

Permítanme compartirles dos ideas sencillas.

¿Por qué llevamos esta tendencia? ¿Cómo llegamos a esta tendencia? Bueno, la primera idea es cómo se genera la riqueza. Resulta que la riqueza se genera en código. Y la segunda cosa que quiero transmitirles y dejarles es saber que nuestra codificación está cambiando al código de la vida.

Para ello, permítanme darles un resumen muy breve del panorama de 10,000 años de la economía. ¿Qué significa que la riqueza se deriva de un código? Bueno; básicamente significa que cuando comenzamos a pintar en las paredes de las cavernas, comenzamos a transmitir toda una serie de nociones: Así es como se tiene un bebé. Esto dice cuántos somos. Así es como vestimos. Estos son nuestros instrumentos musicales. Este pescado es lo que comemos. Y lo que acabas de aprender es mucho de lo que estaba ocurriendo en Argentina, hace 2000 años. Ningún otro animal en la Tierra transmite en código, transmite datos a través de miles de años. Y a medida que perfeccionamos la transmisión de un código, podemos ponerlo en un papiro; podemos grabarlo en tabletas de arcilla; podemos ponerlo en papel. Y así, ya no necesitamos ir físicamente a la pared de la caverna; puedes tomar el código y transmitirlo a través de inmensas distancias. Y si vas estandarizando el código, entonces todo el mundo podrá leerlo. Esto de aquí dice: “Regla de la Calceta Roja” por usar una frase cualquiera. [visual]

Lo que ocurrió a lo largo de los últimos cientos de años, es que hemos simplificado este código hasta transformarlo en toda una serie de abecedarios. Así, en inglés tenemos 26 letras; en español, tenemos 29; y en chino, tenemos miles de letras. Pero, básicamente, se pueden escribir libros muy extensos y transmitir los datos sobre cómo vender, cómo se lleva la contabilidad, cómo hacer hojas de cálculo, y como haces X o Y de lo que hemos aprendido a lo largo de miles de años, cientos, décadas o simplemente, la semana pasada.

En los últimos 40 años, volvimos a cambiar el código. Y la creación de riqueza más grande que jamás haya existido en la historia de la especie humana ha sido este cambio de código, porque dejamos de usar los abecedarios y comenzamos a usar unos y ceros. Ahora, si envío un correo electrónico cuyo primer renglón de código es algo así, recibirás una nota que dice: “Te amo” porque eso es lo que dice ese primer renglón.

Si te mando el segundo renglón, entonces recibirás algo que dice: "Te odio." Y va a haber una gran diferencia, dependiendo de si recibes verde o morado. La razón por la que este código es tan importante es porque has llevado el lenguaje que era de 26 letras, y lo has puesto en dos dígitos. Pero se ha hecho lo mismo en español, en cirílico y en arameo. Cada lenguaje del mundo, cada alfabeto, puede ahora transmitirse en código digital, en dos dígitos. Asimismo, cada fotografía y cada pieza musical y toda filmación. De hecho, 99 por ciento de la información en el mundo de hoy se transmite en un lenguaje que casi nadie hablaba hace 40 años.

Voy a decirlo al estilo de Dustin Hoffman. Recordarán que hay un viejo filme llamado El Graduado. Hay dos escenas legendarias en El Graduado. Está la escena de la seducción, que no voy a abordar ahora. Y hay otra escena, donde hay un viejo como yo que invita a una joven graduada a salir, cerca de la piscina, y le dice solamente una palabra. Y, por supuesto, todos saben cuál fue esa sola palabra. La palabra fue plásticos. Desgraciadamente, estuvo completamente equivocado. La palabra realmente debía ser silicio porque estas patentes básicas condujeron a la mayor creación de riqueza en la historia de la humanidad. El Valle del Silicio, o Silicon Valley, y toda la revolución digital computarizada ya era historia para cuando estrenaron la película, en 1967. Fairchild vendía semiconductores. El año después del estreno, se fundó Intel, una de las compañías más grandes y poderosas del mundo.

Así, si el graduado hubiese escuchado la palabra correcta, tal vez hubiera terminado en el estrado con estos dos personajes. [visual] Pero, en lugar de eso, como escuchó la palabra incorrecta, el pobre tío terminó como vendedor de Tupperware. Es una historia realmente triste.

Mientras pensamos en esto, ya estamos volviendo a cambiar el código. Y esa es realmente la gran idea con la que quiero que se queden. Estamos pasando del código digital al código de la vida. ¿Y qué es el código de vida? Bien. En 1953, Watson y Crick descubrieron que todas las formas de vida en el planeta—todas las plantas, animales, seres humanos, políticos—están compuestos de ADN. El ADN consiste básicamente de una secuencia de 4 letras: adenina, guanina, citosina y tiamina. Entonces si tomas cualquier ser viviente, y le pones los genes de aquella creatura viva a un secuenciador genético, entonces puedes escribir libros increíblemente aburridos. De hecho, hemos producido cerca de 7 quintillones de estas letras. Y todas estas letras permiten que la naranja en mi mano se entienda como un código, ya que al soltar esta naranja al piso y escuchar el golpe al caer, lo que realmente está ocurriendo es que la naranja comienza a ejecutar un código. Y “C-A-A-T-A-C-C” significa “produce una pequeña raíz”. “G-C-C-A-A-C” significa “brotar un pequeño tallo” “G-A-C-C” es “que salgan hojas”. “A-G-C” es “que broten flores”. “G-C-A” significa producir otra naranja.

Ahora, recuerden los numeritos 1 y 0: 01111—“Te amo”; 0111—“Te odio.” Lo mismo ocurre con el código de la vida. Si le cambio un par de letras por acá, y, digamos, “G-C-A” en vez de “G-A-A”, entonces, tal vez, esta naranja se convierta en limón. Y si digo: “T-G-A-A” tal vez esto se convierta en mandarina o en toronja.

Y si cambio 1 de cada 1,000 letras en un ser humano, entonces te convierte en la persona que está ahora sentada a tu lado. Así que voltea a ver a la persona a tu lado. Si cambias una de cada mil letras, te conviertes en esa persona.

Eso me lleva a Argentina. Ahí tenemos a dos amigos míos que son científicos en Argentina, y crían una vaca muy amistosa. Esta vaca se acerca, esperando que la acaricien, y mientras esperas al animal, llegan estas dos. [visual] Y al llegar estas dos, te maravillas: Caray, son muy parecidas. De hecho, son muy parecidas a este otro animal de acá. Y mientras piensas, contemplando al animal, sabes que cada parte de este animal contiene su código genético, y cada célula en este animal contiene todo el genoma de la vaca. De la misma manera, cada célula humana contiene el genoma humano completo.

Lo que se puede hacer es esto: Puedes tomar el código genético de la oreja derecha de esta vaca, colocarlo en una vaca fertilizada y producir el nacimiento de dos clones. La clonación es algo así como esto: Este es un veterinario. [visual] Su mano izquierda está hasta atrás sobre el lomo del rumiante. Sostiene un ultrasonido en su mano derecha, y colocó docenas de embriones clonados en la mañana en que yo estuve ahí, y por eso hay tantas vacas que son muy parecidas en Argentina… Hoy en día.

Esto significa que no sólo se puede leer el código genético, sino también copiar el código genético, y, así, seis meses después, puedes ver el nacimiento de algo así como esto: [visual] Esto no es una copia; es una copia editada. Este animal producirá un medicamento usado en el tratamiento del cáncer, eritropoyetina (EPO), en su leche. Cada vez que se clone este animal, se convertirá en una fábrica para producir medicina para el tratamiento del cáncer, que significa que 20 de esos animales, sustituyen a una fábrica como ésta: [visual] De nuevo, cómo se hacen las cosas y dónde se hacen, va a cambiar de una manera bastante fundamental.

Eso significa que la vida es el código. Eso significa que podemos leer la vida. Eso significa que podemos copiar la vida. Eso significa que podemos editar la vida. Y, en 2017, ¿cuál debería ser esa única palabra? Bueno, una argumentación es que debería ser código de la vida. Esto es realmente un superpoder, porque lo que hace es voltear de cabeza a la evolución. Se tiene uno que preguntar: ¿Habría escrito Darwin los mismos libros? Porque, según él y Wallace, toda la vida en este planeta evoluciona conforme a la selección natural y las mutaciones aleatorias. Esa ya no es la única causa. Ciertamente existe una selección natural que ocurre allá en el bosque. Los lobos ciertamente son una selección natural. Pero los pugs y los chihuahuas no lo son. Estos son ejemplos de selecciones no naturales. Así, esa cosa chillona que viaja en tu bolso, a tu lado en la Quinta Avenida, y que camina contigo cuando sales de compras, correteando gangas, no es una forma de vida natural. Es una forma de vida que ha sido criada por seres humanos. Y si quieren ver cómo ocurre la selección natural, tomen a uno de esos duendecillos chillones, y colóquenlo en medio de una planicie de la sabana africana, verán la selección natural ocurrir muy rápidamente. Todos hemos estado haciendo esto, no sólo con los perros, y no sólo con vacas, y con pavos y con pollos y con cerdos…

Hemos estado haciendo esto con las plantas. Tomemos la humilde hierba de la mostaza. Cuando cultivas esta hierbita, si suprimes la flor, obtienes brócoli. Si le agrandas las hojas, se produce col rizada. Si esterilizas las flores de mostaza, obtienes coliflor. Todo esto son creaciones de ingeniería humana realizadas a través de la cría o cultivo. Hemos decidido qué vive y qué muere. Hemos decidido cómo queremos que se vea una cosa, cómo queremos que actúe. Y eso hace que un maizal sea la cosa menos natural que existe en la Tierra. Jamás verías una planta crecer en forma de filas ordenadas, como tampoco ninguna otra cosa que crezca en la naturaleza. Jamás encontrarías eso en un bosque. Jamás verías esto en una sabana. Este planeta ni siquiera se reproduce si los humanos no intervenimos.

La segunda parte de esta aventura es que también hemos estado practicando con mutaciones que no son aleatorias. Hemos estado insertando genes no al azar, sino con objetivos muy específicos. Ocho de los 10 medicamentos más vendidos no están hechos con químicos; están hechos en las células que hemos ingeniado para producir cosas como la Humira, que se usa contra la artritis.

Eso me lleva a una compañía que fue fundada hace algunos años—siendo nosotros quienes secuenciamos el genoma humano, un ganador del Premio Nobel, uno de los líderes en Programación en los Estados Unidos y un servidor. Y lo que hicimos con la genómica sintética fue que decidimos que podíamos programa células. Así, hace unos cuatro años y 40 millones de dólares después, pudimos tomar esta fotografía. [visual] Y esta imagen es importante, porque saca el código genético de la célula, inserta un nuevo código genético y se convierte en un organismo vivo distinto, una especie distinta, que algunas personas pensaron que era un tema, razonablemente, muy complicado. De hecho, fue el descubrimiento científico del año. Estuvo en la primera plana de 4,800 periódicos y revistas.

Lo que esto nos permite hacer es preparar esta sopita verde. Pero realmente, lo interesante de la sopa verde es que este software produce su propio hardware. Se los voy a desmenuzar. Significa que no importa cómo programes tu celular, no te producirá 1,000 celulares para la mañana siguiente. Pero si programo sopa verde, se reproduce y obtengo más sopa verde, y entonces lo puedo colocar en mi invernadero en La Jolla, inyectarla en estos tubos, dejarlo reposar unos días, y cuando regrese después, habrá mucha más sopa verde. Y luego, podemos comprar un pedacito de Imperial Valley y producir mucha sopa verde a escala industrial.

¿Hasta qué punto? podrías preguntar: ¿Para qué demonios están preparando tanta sopa verde? Y la respuesta es: Para lo que quieran que hagamos. Estas son formas de vida programables. Entonces, lo que hemos estado haciendo es salir a buscar toda una serie de socios para programar formas de vida para producir casi cualquier cosa que queramos.

Exxon Mobil, por ejemplo, ya se asoció con nosotros para producir combustibles de algas, que es por lo que vieron todos esos anuncios durante las Olimpíadas, que hablaban de automóviles movidos por algas. Eso es nuestra empresa. Ya logramos construir una máquina que te permite programar formas de vida, no sólo leerlas. Y eso significa que podemos producir una serie de cosas para toda una gama de empresas. Podemos ingeniar órganos de cerdo, que sean trasplantables en humanos. Podemos producir un año de dotación de vacunas contra la influenza en una semana. Podemos desarrollar nuevos tipos de vacunas. Podemos hacer combustibles. Podemos producir químicos. Podemos hacer que las plantas crezcan más rápido. Podemos producir todo tipo de aceites o proteínas para la alimentación animal y humana.

Todo esto significa que cada vez más controlamos la evolución. Y eso es un auténtico superpoder. No es un superpoder la capacidad de saltar edificios elevados en un solo intento. No es un superpoder que pueda encender el fuego a distancia. Es un superpoder que rediseña la vida y decidir qué vive, y qué muere en la Tierra. Y realmente nos debemos preguntar: ¿Qué vamos a hacer con este superpoder? Porque, así como tenemos el poder de rediseñar cosas, ¿Qué es lo que quieren que encuentren nuestros nietos dentro de 100 años? ¿Y en 1000 años? ¿O en 10,000 años?

Esto realmente es la mayor de todas las aventuras en que se ha embarcado la humanidad. Va a cambiar cada uno sus negocios. Va a cambiar la vida de cada uno de ustedes. Va a cambiar mucho la vida en la Tierra. Y lo que realmente es más importante, no sólo debemos saber de esto, sino que debemos ser parte de este debate. No es algo que deba atemorizarnos. Esto es realmente una aventura extraordinaria. Tal vez nos permita salirnos de este planeta. Podría ayudarnos a duplicar nuestra expectativa de vida. Ciertamente nos permitirá construir algunas de las compañías más grandes que hayamos visto.

Pero también debemos pensar en la ética y los riesgos, y para ello, debemos seguir educando a la gente sobre el código. Y ustedes deben ser parte de este debate.

Juan Enriquez, Cofundador de Synthetic Genomics Inc. y director administrativo de Excel Venture Management. La biociencia está comenzando a afectar la forma en que vivimos, trabajamos y hacemos negocios, y Enriquez es un promotor elocuente y efectivo sobre su promesa. Es un inversionista activo en las etapas iniciales de empresas privadas en el sector de ciencias de la vida, y es una autoridad mundial, líder en los usos benéficos de la investigación genética. Enriquez es autor de varios libros, y su trabajo ha sido publicado en el Harvard Business Review, Foreign Policy, Science, y el New York Times. Enriquez escribe y habla, estimulando la reflexión sobre los cambios profundos que la genómica y las demás ciencias de la vida producirán en los negocios, la tecnología, la política y la sociedad.

 

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