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Entregando Felicidad

Jenn Lim

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¿Sabes cómo conservar tu felicidad? Jenn Lim, Directora General y directora de felicidad de Delivering Happiness, explica cómo enfocarse en la felicidad es clave en el crecimiento en el trabajo y en tu vida personal. Los pasos para lograr esto incluyen asumir la propiedad de tu felicidad, remarcando tu perspectiva de avance, y profundizando las conexiones y encontrando significado. Presentada en la Reunión Anual MDRT 2017.

Soy del Área de la Bahía. Primero voy a hacer una encuesta rápida. ¿Sienten como que saben cómo sustentar su propia felicidad personal en su vida? He estado viajando por todo el mundo desde que se publicó el libro para tratar el tema de entregar felicidad, y cada vez que hago esta misma pregunta, sin importar en qué parte del mundo me encuentre, en promedio, de una a cinco personas levantan la mano.

Pensé que esto es interesante puesto que aquí estamos bastante avanzados. Tenemos a la mano toda esta tecnología. Tenemos tantos sacrificios para que podamos beneficiarnos. Sin embargo, como sociedad global, somos infelices. La felicidad no es algo nuevo. Ya tiene rato. Alrededor de 300 años antes de Cristo, Aristóteles hablaba sobre la felicidad, diciendo que era el objetivo de nuestra existencia, el propósito de nuestra vida. Está imbuido en nuestra propia constitución humana. Sin embargo, aquí, como una sociedad, no somos, en general, capaces de sostener la felicidad todo el tiempo.

Tomen estos ejemplos del mundo real. (Imagen) Tenemos a Renee en la esquina superior derecha. Acaba de recibir sus estados financieros de Merrill Lynch y está pensando, ¿Saben algo? Pensé que si ahorraba para obtener mi 401(k), yo sería una persona feliz. Desafortunadamente, ese no es el caso. Abajo a la izquierda, está John, quien acaba de ser despedido de un trabajo que, de cualquier manera, nunca le había gustado.

Me gustaría preguntarles lo siguiente: ¿Cuáles son sus propias metas personales en su vida? Si le piensan un poco, no importa a quien le pregunten, no importa lo que sea, su respuesta será: Deseo tener mejor salud; quiero tener mi propia familia; quiero crear una empresa. No importa lo que sea, si te haces esta pregunta ¿por qué? suficientes veces, generalmente regresarás a lo mismo, esa cosa universal que llamamos felicidad. Así que esto es interesante.

Cuando trato el tema de la felicidad, estoy hablando de la ciencia de la felicidad. La ciencia dice que nosotros, como humanos, estamos programados para buscar la felicidad, pero somos muy malos para saber cómo hacerlo a largo plazo. Todos hemos oído de gente que se gana la lotería ¿verdad? Su nivel de felicidad debería subir muy alto de inmediato, pero, en realidad, o se mantiene igual o baja. Es interesante que lo inverso también es cierto. Gente que pierde la vista o el uso de sus extremidades, tienen un nivel de felicidad que en ocasiones realmente sube. Esto nos lleva a confirmar que nosotros, como humanos, somos realmente malos para predecir qué puede generar esa felicidad a largo plazo.

Así que empecé a reflexionar sobre mi propia vida por que la encontraba llena de ironía. Aquí estoy, hablando con ustedes, hablando ante gente de todo el mundo sobre la felicidad porque yo no era esa niña despreocupada y feliz. Yo era la joven que en preparatoria traía un Walkman prendido escuchando “The Cure”, leía libros como El Extraño de Albert Camus, en francés. No puede llegar a ser más sombría. Y pensaba sobre todas esas preguntas existenciales como ¿Qué hacemos aquí? ¿Qué estoy haciendo? ¿Para qué sirve todo esto?

Así que empecé a pensar en mi propia historia y me aterrizó en Cal. Soy Asiático Americana y, en un hogar con esas características, hay tres cosas totalmente esenciales para poder tener éxito en la vida. La cosa número uno es llegar a ser médico o abogado, la número dos es inscribirte en una buena institución educativa, y tres es aprender a tocar varios instrumentos musicales. Yo pensé que tenía éxito, por lo menos desde el punto de vista de mis padres. Ingresé a Cal-Berkeley. Estaba estudiando pre-medicina y ya tenía varios años de estudiar y practicar el piano. Pero cuando empecé a estudiar Pre-Medicina, me di cuenta de que eso realmente no era para mí. Así que empecé a deambular y divagar y encontré por suerte algo llamado Estudios Asiático Americanos. Me apasioné tanto por esto pues no tenía una idea clara sobre mí misma, mis antepasados, sobre quien era yo. Así que decidí seguir esa licenciatura y tomé el teléfono y le llamé a mis padres. Probablemente podrán predecir esta siguiente escena.

Se sacaron completamente de onda. Dijeron: “¿Estás hablando en serio? Trabajamos mucho para ti y tu hermano. Hacemos todos estos sacrificios para darles las oportunidades que nosotros no tuvimos. Sus tátara, tátara, tatarabuelos cruzaron el Océano Pacífico en un barquito y casi murieron para que ahora tú quieras estudiarte a ti misma?” Y yo estaba como vaya que si saben manejar muy bien esto de hacerte sentir culpable. Pero me mantuve en mi posición. Estudié lo que quería y me titulé. Y recuerdo el preciso momento en que me di cuenta de qué estaban hablando mis padres. No podía encontrar trabajo. Era mi turno de sacarme de onda.

Empecé a hacer llamadas en frío a todas las empresas que conocía y, por suerte, era el momento preciso. Acababa de nacer Internet y me convertí en consultor de Internet en KPMG casi de la noche a la mañana. Ya conocen la historia del primer punto com. Fue simplemente maravilloso. El dinero, el título, y el estatus simplemente me cayeron en las manos al día siguiente. Ustedes ya conocen el final de ese cuento, también. El punto com tronó y a mí me dejaron sin trabajo. Y, de pronto, el dinero, el título, y el estatus desaparecieron y me sentí como el último de los perdedores. No sólo por haber perdido mi trabajo, pero porque todas esas cosas que consideraba significativas -dinero, título, estatus- realmente no significaban nada.

De lo que me di cuenta en ese momento es que estaba tratando de evitar la pregunta que debería haber estado preguntándome a mí misma toda mi vida, que es ¿Qué es lo que voy a hacer sin tener miedo al fracaso? En ese momento es cuando decidí hacer algo, escalar una montaña, el Monte Kilimanjaro. Porque sabía que no quería regresar a ese mundo del que vine, pero que no sabía exactamente a donde quería llegar.

Entonces fue cuando Tony y yo (Tony es el Director Ejecutivo de Zappos.com) subimos el Monte Kilimanjaro. Yo acababa de perder mi trabajo. Él acababa de vender su primera empresa, Link Exchange, a Microsoft por unos $250 millones de dólares. Así que nos pueden imaginar trepando una montaña siendo veinteañeros, y, obviamente, en los dos polos opuestos del espectro financiero. Pero estábamos pensando exactamente lo mismo, de lo cual no nos habíamos dado cuenta hasta que empezamos a escribir este libro juntos, que era ¿Qué vamos a hacer el resto de nuestras vidas que nos apasione tanto que no nos preocupemos por el dinero?

Así que llegamos a la cumbre. Era como algo salido de una película. Esto es maravilloso. Las oportunidades no tienen fin. Me iré a casa y voy a ponerme a trabajar en ello. Pero entonces, en ese momento de la vida que les pasa a todos por lo menos una vez, si no muchas veces, donde gira uno a 180 grados, de repente, te jalan la alfombra, y para mí era enfrentarme a mi peor temor, perder a la persona sin la cual yo no imaginaba poder seguir viviendo, y perdí a mi padre por un cáncer de colon.

Así que, de nuevo, esa experiencia me obligó a plantearme esas preguntas. ¿Qué cosas voy a hacer, cada día, que sean significativas y que tengan sustancia? Y volví a ver el mundo como un campo verde, de nuevo. Empecé a hacer cosas creativas – escribir, diseño gráfico, hacer películas, las cosas que pensaba que eran significativas para mí. Y a través de ese proceso me di cuenta de que estaba estableciendo mis propios valores centrales. Si el dinero, los títulos o el estatus no son significativos ¿Qué es significativo? Y para mí, lo significativo eran las personas en mi vida, y es cuando me comprometí conmigo misma a tomar mis decisiones con lo anterior en mente.

De una manera extrañamente paralela, es cuando me topo con Zappos. Cuando eran una pequeña empresa que recién iniciaba y todo lo que querían era vender zapatos en todo el mundo. Pero crecieron y se dieron cuenta de que “Saben qué, queremos proporcionar el mejor servicio al cliente.” Y crecieron de nuevo y dijeron, “En realidad, queremos primero hacer que nuestros empleados sean felices.” Y entonces se dieron cuenta de lo que estaban haciendo. Su propósito era entregar felicidad al mundo y desarrollaron sus valores a su manera. Así que, de una manera extraña, éste era un proceso paralelo. Y unos cuantos años después, nació “Entregando Felicidad.”

Así que volviendo a las raíces de Zappos. Esta cita es de Maya Angelou, “La gente olvidará lo que dijiste, pero nunca olvidarán lo que les hiciste sentir.”. No se trata, solamente, de un gran poema personal o un mantra para toda mi vida; realmente es lo que Zappos usa para guiar las decisiones que toma todos los días. Y a través de ese proceso, desde 1999, al enfocarse en la cultura corporativa y el servicio al cliente, esas dos cosas, pudieron construir una empresa, que ahora tiene $2,000 millones anuales en ventas brutas de mercancía y fueron comprados por Amazon por $1.2 mil millones al momento de cerrar hace ya varios años. Y traigo a colación Zappos porque no es la única empresa que hace esto. Lo que es absolutamente fenomenal es que también hay otras empresas haciendo lo mismo. Así que tomen esta gráfica anual de los 100 mejores lugares para trabajar (la revista Fortune lo publica anualmente) (Imagen). Consistentemente lo ha hecho mejor que S&P 500 durante los últimos 10 años. Y lo que es maravilloso de toda esta idea sobre la felicidad es que ya podemos medirla.

No sé si vieron la portada de la revista Harvard Business Review, la cual tenía una imagen de una “carita de sonrisa” con signos de dólares en las esquinas de la boca. Esta fue la Revista Harvard Business Review que en un artículo decía que estar bien y feliz tiene un valor económico. No importa el tipo de industria o el tamaño de la empresa, se demostraba que, si había empleados más contentos, vendían más cosas o eran más productivos, o si eran médicos, realmente tenían un 50% más de mejor toma de decisiones en su campo. Así que, para nosotros, éste era el truco para quitarle lo superficial a la felicidad y cómo realmente medirla.

Así que trabajamos con Nick Marks. Nick Marks tenía una muy popular Plática TED, en el índice de planeta feliz. Trabajamos con él para esencialmente crear un índice de negocios contentos para que pudiéramos llegar a las empresas y determinar qué tan contentas estaban y cómo relacionar estos resultados con sus mediciones.

Pero lo que es interesante es que ahora tenemos todas estas herramientas. Pero, apenas en 2011, veíamos una encuesta de Gallup Poll, y mostraba que el 71% de nuestros empleados en nuestra fuerza de trabajo se estaba desligado de su trabajo, lo que generaba $300 mil millones en pérdida por baja productividad. Esto fue en 2011. Así que ese es el gran dilema para nosotros, y el gran reto que queríamos enfrentar para entregar felicidad. Voy a continuar con el tema de cómo realmente nos enfrentamos para resolver estas cosas. Hablaré un poco de la ciencia de la felicidad y de algunos de los marcos de referencia y las historias que aprendimos en el camino.

Una de ellas era una memoria escrita por una mujer que trabajaba en un hospicio, en cuidados paliativos, y cuidaba a las personas antes de que éstas fallecieran. Lo que pudo percibir después de trabajar en esto por tantos años, es que había consistencia entre lo que la gente decía antes de partir a otra vida, es decir, sus “deseos” en su vida. Dentro de los cinco más repetidos: “Hubiera querido permitirme ser más feliz”. Otro deseo era “Hubiera querido pasar más tiempo con mi familia y mis amigos.” Pero el deseo que ella escuchaba más frecuentemente era “Hubiera querido tener el valor de ser más honesto conmigo mismo y no sólo hacer las cosas que otros esperaban que hiciera.” Porque, regresando al estudio, éste muestra que la gente se arrepiente de no haber hecho algo. No se arrepiente de hacer cosas al final.

Así que ¿cómo le damos la vuelta a este paradigma y lo enfrentamos en el presente hoy? He aquí otro estudio. Básicamente captura los elementos de la felicidad y cómo difieren estos entre sí. ¿Por qué se da esto? El cincuenta por ciento viene por la naturaleza de la genética, 10 porciento viene de lo que nos nutre o del ambiente que nos rodea, y 40 porciento, de acuerdo con este estudio, es lo que yo llamo una norma, básicamente nuestro porcentaje controlable de felicidad en nuestras actividades y decisiones día con día. Pero esto también es interesante. Un caballero de nombre Shawn Achor escribió un gran libro titulado La Ventaja de la Felicidad. En realidad, unió todas estas cosas para que con la norma, y la naturaleza y la genética, exista la posibilidad de incrementar en un 90 por ciento el control de la felicidad sustentable. Su teoría completa es que el éxito no crea la felicidad, realmente; la felicidad es la que genera el éxito. La gente que funciona con un estado mental positivo en vez de un estado neutro o negativo, de hecho, es más eficiente, productiva, y, al final, quizás en un sentido más tradicional, son más exitosas. Así que ¿cómo llevamos esto a nuestras propias vidas?

Este es otro marco de referencia del que hablamos en el libro. Estas son las diferentes palancas que pueden incrementar nuestra felicidad en la vida diaria. La palanca número uno es el control percibido. ¿Tenemos un sentido de control para saber que las decisiones que estamos tomando realmente afectan nuestras vidas? Un corolario de esto es lo que yo nombro “administración de las expectativas”, que, esencialmente significa espera lo peor, pero ten fe de que llegará lo mejor. Así que entramos a un cine y esperamos poco de la película. Pero salimos y decimos Sí, realmente estuvo bastante buena. Si entramos pensando que es lo mejor, la mejor película de la temporada, entonces pensamos, “Creo que estos noventa minutos los hubiera ocupado mejor en mi vida.” Pero lo interesante de esto no es, necesariamente, la actividad que realizas sino cómo la enmarcas en tu cerebro lo que realmente produce la realidad.

La siguiente palanca es el avance que percibimos. Esto trata de cómo creces, aprendes y te desarrollas continuamente durante tu vida. Hablando de películas, ¿se acuerdan de la película “Viniendo a América” con Eddie Murphy? Él vino a América y todo lo que quería hacer era tener verdaderas experiencias de vida pues él era un príncipe, él nunca había trabajado. Así que encontró trabajo en un falso McDonald’s. Creo que era un Mock Donalds. Y les decía a sus amigos, “Oigan, ya estuve allí antes. En realidad, estuve trapeando los pisos, pero ahora estoy en la estación de lechugas. Lo próximo que haré serán las hamburguesas y papas fritas. Y ¿saben qué? Antes de que se den cuenta, seré el sub-gerente, y entonces sí empezaré a ganar los grandes billetes.” Así que, para él, era su propia manera de ver su progreso. Su propio sentido de progreso lo hacía sentirse contento, de esa manera. No digo que no estés consciente de lo que te rodea, y que quizá no podemos cambiar el mundo en un día, pero podemos cambiar el mundo en nuestra propia esfera y el mundo que nos rodea cercanamente, un día a la vez.

La tercera cosa de la que hablamos es un componente muy importante. Es conectividad, cómo nos relacionamos entre nosotros, esencialmente la amplitud y la profundidad de las relaciones a nuestro alrededor.

La última es visión y significado, y hablaré de esto más todavía. Este es otro marco de referencia del que hablamos. Trata, básicamente, de los tres tipos de felicidad. El primero es placer, o lo que llamamos Estrella de Rock, un tipo muy importante de felicidad, pues todos la necesitamos. Es como salir y echarte unos tragos con tus amigos, comprar un auto, o comprar un vestido. Todos estos son tipos importantes de felicidad, pero desafortunadamente son muy pasajeros o difíciles de mantener. Esto, obviamente, a menos que seas una Estrella de Rock. El siguiente tipo de felicidad que comentamos es pasión, flujo y compromiso. Dentro de este compromiso está el cómo te involucras con la gente que te rodea, y el sentido de flujo es, realmente un término psicológico. Básicamente describe cuando estás haciendo algo durante horas, pero se siente como si sólo hubieran sido minutos. Podrías ser pintar. Podría ser surfear con papalote, cualquier cosa que puedas ganar de ese estado de flujo. La investigación muestra que, si lo haces más en el curso de tus días, tus niveles de felicidad aumentarán. Y este término de flujo fue desarrollado por un tipo llamado Mihaly Csiksentmihalyi, y los rumores indican que él desarrolló este concepto cuando tenía que decir su nombre 10 veces muy rápido.

La última y más sustentable forma de felicidad, y esencialmente esto contesta la pregunta con la que inicié esta plática, que es, ¿Cómo sustentamos la felicidad a largo plazo cuando somos tan malos para predecirla como seres humanos? Y la investigación a esto regresa. Es el propósito más elevado y más significativo de nuestras vidas. No importa lo que sea. Puede ser tener hijos, pero también podría ser algo más que eso. Como decimos en DH, si eres sincero con tu propio lado raro, nosotros creemos que todos tenemos algo de raro, o mucho de raro, dentro de nosotros mismos, y sigues tus valores en tu camino, y a través de esto, encuentras lo que te apasiona. Sabemos que tenemos muchos de estos. Y a través de esto descubres tu propósito más elevado. Y si vivimos con esto como un encabezado en lugar de los placeres que se presentan en el camino, eso es lo que los científicos dicen que es la clave para felicidad sustentable a largo plazo.

Jenn Lim, La Directora General de Delivering Happiness, una compañía que ella y Tony Hsieh, Director General de Zappos.com cofundaron para inspirar científicamente felicidad, pasión y propósito en el trabajo, en el hogar y en la vida cotidiana. Su función es colocar a la gente, los recursos y la capacitación adecuadamente, a fin de crear una compañía sustentable a través de la lente de la felicidad. Lim también maneja una agenda muy exigente de conferencias que la tiene viajando por todo el mundo. Antes de Delivering Happiness, Lim fue consultora en Zappos. Es creadora del libro Zappos Culture Book, un símbolo de cómo las compañías pueden usar la felicidad como un modelo de negocios para incrementar la productividad y la rentabilidad. Hoy, está dedicada a darle crecimiento a Delivering Happiness para inspirar felicidad a la gente, comunidades y compañías, para que, juntos, podamos crear un mundo más feliz.
Gotham Artists

 

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